El Vaticano reafirma en la ONU que la inteligencia artificial debe servir al bien común

El Vaticano reafirma en la ONU que la inteligencia artificial debe servir al bien común

La Santa Sede ha vuelto a defender en las Naciones Unidas que el desarrollo de la inteligencia artificial debe estar subordinado a la dignidad de la persona humana y al bien común. Según informó Vatican News, la posición fue expuesta el 13 de julio durante una reunión del Consejo Económico y Social de la ONU (ECOSOC) dedicada al seguimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.

La intervención se produce pocos días después de que el Vaticano presentara la encíclica Magnifica humanitas en la cumbre internacional AI for Good Global Summit 2026, celebrada en Ginebra, donde el documento fue presentado como la principal aportación de la Santa Sede al debate internacional sobre la inteligencia artificial.

La persona, criterio para evaluar el progreso

En la declaración presentada ante la ONU, la Misión del Observador Permanente de la Santa Sede afirmó que «la verdadera medida del progreso no residirá en el grado de sofisticación de las tecnologías emergentes, sino en el hecho de que estén o no al servicio de la persona humana y del bien común».

La delegación señaló que la inteligencia artificial puede acelerar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pero advirtió de que una tecnología que comprometa la dignidad humana no puede considerarse un auténtico progreso, aunque resulte más eficiente, rentable o innovadora.

El desarrollo debe beneficiar a todos

La representación vaticana recordó que el objetivo del desarrollo es la liberación integral de los pueblos del hambre, las enfermedades, el analfabetismo y otras formas de privación. Para ello, defendió una participación más equitativa en los procesos económicos mundiales, el fortalecimiento de sociedades basadas en la solidaridad y el impulso de instituciones capaces de garantizar la libertad y la paz.

Al mismo tiempo, reconoció que el crecimiento económico de las últimas décadas ha permitido que miles de millones de personas salgan de la pobreza extrema, aunque advirtió de que ese avance continúa acompañado de «graves disfunciones», como el aumento de las desigualdades entre los países y dentro de ellos, así como la aparición de nuevas formas de pobreza.

El bien común como medida del desarrollo

En la parte final de su intervención, la Santa Sede instó a la comunidad internacional a afrontar esas desigualdades y reiteró que el criterio para evaluar cualquier modelo de desarrollo debe seguir siendo el bien común. Asimismo, subrayó que el respeto de la dignidad inviolable de toda persona es una condición indispensable para cumplir los compromisos de la Agenda 2030 y avanzar hacia un desarrollo verdaderamente sostenible.

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