El papa León XIV ha enviado un mensaje a los participantes del AI for Good Global Summit 2026, el encuentro internacional sobre inteligencia artificial organizado en Ginebra por la Unión Internacional de Telecomunicaciones, en colaboración con distintas agencias de Naciones Unidas y el Gobierno suizo. El texto, firmado por el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, presenta la encíclica Magnifica Humanitas como la principal aportación de la Santa Sede al debate internacional sobre el desarrollo de la inteligencia artificial.
En su mensaje, el Pontífice asegura que la Santa Sede desea participar activamente en el diálogo sobre una tecnología que plantea «algunas de las cuestiones más importantes de nuestro tiempo respecto al futuro de la humanidad». En ese contexto, reafirma la disposición de la Iglesia a colaborar con la comunidad internacional en un momento que califica de «cambio de época».
Magnifica Humanitas, punto de referencia
El mensaje sitúa la encíclica publicada por León XIV el pasado mes de mayo como el marco desde el que la Iglesia aborda los desafíos éticos de la inteligencia artificial. El documento, dedicado a la protección de la persona humana en la era de la IA, expresa el deseo del Papa de dialogar con «todos los hombres y mujeres de nuestro tiempo» para identificar nuevos caminos orientados al bien común y a la promoción de una vida digna para todos.
El texto recuerda que Magnifica Humanitas nació tras escuchar a científicos, ingenieros, responsables políticos, educadores y familias preocupadas por el impacto de estas tecnologías, pero también como respuesta a las advertencias sobre el posible uso indebido de los algoritmos y la progresiva pérdida de la capacidad de decisión humana en ámbitos fundamentales.
La presencia de la Santa Sede en el debate sobre la IA
A través de este mensaje, León XIV confirma la voluntad de la Santa Sede de seguir presente en los principales foros internacionales dedicados a la inteligencia artificial. Desde el inicio de su pontificado, el Papa ha insistido en la necesidad de que el desarrollo tecnológico esté guiado por principios éticos que sitúen a la persona en el centro y eviten que la innovación quede desligada de la responsabilidad moral.
El mensaje concluye con el deseo de que los participantes mantengan un diálogo «constructivo y enriquecedor» y con el compromiso del Santo Padre de acompañar con su oración los trabajos de la cumbre, para que sus esfuerzos estén verdaderamente al servicio de la humanidad.