El padre Giulio Albanese, misionero comboniano, consejero de la Secretaría de Estado y director de Cooperación del Vicariato de Roma, ha ofrecido su interpretación de la homilía pronunciada por León XIV durante su visita a Lampedusa. En una entrevista publicada por La Stampa, el sacerdote afirma que el mensaje del Pontífice no se limita a la cuestión migratoria, sino que plantea una reflexión sobre la identidad de la Iglesia, la misión evangelizadora y la responsabilidad de los cristianos ante el sufrimiento humano.
Según Albanese, la predicación de León XIV sitúa la parábola del buen samaritano como eje de su mensaje y convierte el Mediterráneo en un lugar donde confluyen cuestiones humanitarias, políticas y espirituales. «En Lampedusa el Evangelio no es una idea: es una carne herida tendida al borde de la historia», afirma, al describir el mar como un espacio donde conviven «el mar de los turistas» y el de «los naufragios, las madres sin hijos y los hijos sin tumba».
«Ser católico no significa ser tribal»
Uno de los aspectos sobre los que más insiste Albanese es el significado del término «católico». A su juicio, la homilía de León XIV recuerda el carácter universal de la Iglesia y cuestiona cualquier intento de identificar el catolicismo con una determinada cultura o comunidad.
«Católico no significa tribal, occidental o coincidente con una determinada cultura o frontera», afirma. En su opinión, el término katholikós expresa precisamente lo contrario: una vocación abierta a toda la familia humana.
Desde esa perspectiva, sostiene que el amor a Dios no puede separarse del amor al prójimo y que este no se define por su pertenencia a un grupo concreto, sino por la necesidad que presenta ante quien se encuentra con él.
La parábola del buen samaritano
Para Albanese, la clave de la homilía papal reside en la parábola del buen samaritano. Considera que el relato evangélico no solo invita a practicar la misericordia, sino que constituye también una llamada de atención a quienes viven la fe.
«El sacerdote y el levita no son ateos ni enemigos de lo sagrado: son hombres religiosos», señala. Por ello, interpreta que el texto interpela directamente a la propia Iglesia cuando corre el riesgo de perder de vista la misericordia en el ejercicio de la religión.
En este contexto, recuerda otra de las expresiones empleadas por León XIV durante su visita: «Prójimos no se nace: se llega a ser», una afirmación que interpreta como una invitación a acercarse a toda persona, con independencia de su origen o condición.
Fraternidad universal y evangelización
Durante la entrevista, el sacerdote distingue entre la comunión eclesial y la fraternidad universal. La primera, explica, nace del bautismo y de la vida sacramental; la segunda tiene su fundamento en la creación, ya que toda persona ha sido creada a imagen de Dios.
A partir de esa distinción, sostiene que la atención a quienes huyen de la guerra, la pobreza o la persecución no constituye una actividad secundaria para la Iglesia.
«La fraternidad universal no sustituye la evangelización: la hace creíble», afirma.
Albanese vincula esta idea con la enseñanza de san Juan Pablo II, recordando que la Iglesia está al servicio del Reino de Dios y que su misión trasciende las fronteras visibles de la comunidad eclesial.
Una reflexión también sobre Europa
El consejero de la Secretaría de Estado considera igualmente que la visita de León XIV contiene una interpelación dirigida a Europa. A su juicio, el Papa no pidió únicamente conmoverse ante las muertes en el Mediterráneo, sino asumir una responsabilidad política capaz de responder a esa realidad.
Albanese reconoce que la cuestión migratoria plantea desafíos relacionados con la seguridad, la integración y la sostenibilidad social. Sin embargo, sostiene que esa complejidad no debe convertirse en motivo de indiferencia.
En su opinión, la política está llamada a transformar la compasión en instituciones capaces de proteger la dignidad de las personas y ofrecer respuestas estables a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad.
Una Iglesia abierta al encuentro
En la parte final de la entrevista, Albanese interpreta que la homilía de Lampedusa constituye también una reflexión sobre la propia vida de la Iglesia.
«La Iglesia es ella misma cuando sale y escucha; enferma cuando hace de sí misma una isla, confundiendo la prudencia con el cierre», afirma.
A su juicio, el mensaje de León XIV trasciende el fenómeno migratorio para plantear una pregunta sobre el modo en que la comunidad cristiana vive el Evangelio. «Ser católicos significa custodiar la comunión de la Iglesia sin restringir la fraternidad humana, anunciar a Cristo no contra el hombre, sino para el hombre», concluye.