Día 4. Subamos al monte Carmelo con María

Novena a Nª Sª del Carmen con San Juan de la Cruz en su Año Jubilar

Día 4. Subamos al monte Carmelo con María

María, Huerto del Amado y Fuente sellada del Espíritu

«Mi Amado, las montañas,
los valles solitarios nemorosos,
las ínsulas extrañas,
los ríos sonorosos,
el silbo de los aires amorosos.»

(San Juan de la Cruz, Cántico espiritual, estrofa 14)

Santísima Virgen del Carmen, Huerto cerrado donde floreció la primavera eterna de la Redención; Fuente sellada de la que brotó para el mundo el Agua viva que es Jesucristo; jardín escogido por el Padre para plantar el Árbol de la Vida cuya sombra alcanza a todas las generaciones: haced que mi alma, tantas veces árida y desordenada, se torne un pequeño vergel donde el Amado encuentre sus delicias y el Espíritu Santo pueda derramar el rocío de sus dones.

Vos conocéis el lenguaje del Esposo mejor que criatura alguna. Antes de que su voz resonara por los caminos de Galilea, ya la escuchabais en el silencio de Nazaret; antes de que sus manos bendijeran a los pobres, ya Le estrechabais contra vuestro pecho; antes de que entregara su vida sobre la Cruz, ya habíais ofrecido vuestro Corazón al mismo sacrificio redentor. Enseñadme a reconocer su paso cuando visite mi alma con la suavidad del viento que apenas mueve las hojas; cuando se acerque escondido bajo la humildad de la Eucaristía; cuando llame discretamente desde la pobreza de un hermano o desde el silencio de la oración.

Madre del Carmelo, haced que no me contente con conocer a Cristo desde fuera, sino que llegue a vivir en Él y Él en mí. Que mi entendimiento quede iluminado por su verdad, mi memoria purificada por sus beneficios y mi voluntad abrasada por el fuego de su caridad. Que todo cuanto soy vaya siendo lentamente transformado por la acción escondida del Espíritu Santo, hasta que desaparezca en mí el hombre viejo y resplandezca la imagen del Hijo amado del Padre.

Vos enseñasteis al santico de Fontiveros que el Amado no se deja encontrar por el alma tibia ni distraída, sino por aquella que sale de sí misma, rompe las cadenas de sus apetitos y se deja conducir por la fe hacia las alturas del Monte. Alcanzadme ese santo desasimiento. Que no retenga nada para mí cuando todo me ha sido dado para entregarlo a Dios. Que ninguna criatura ocupe el lugar que sólo corresponde al Creador. Que mi corazón permanezca tan libre que pueda correr, como la esposa del Cántico, tras el perfume de vuestro Hijo, hasta perderse gozosamente en su abrazo.

Y cuando el Amado parezca ocultarse para acrecentar mi deseo, haced que no desfallezca. Que lo busque en la Escritura, donde el Padre sigue pronunciando su Palabra; en la Santa Misa, donde el sacrificio del Calvario se hace presente; en la confesión, donde perdona mis pecados; en la adoración silenciosa, donde el Espíritu Santo habla sin palabras; en la cruz de cada día, donde el amor alcanza su medida más alta; y en vuestro Corazón maternal, donde todas las gracias encuentran un camino seguro hacia los hijos que confían en Vos.

Entonces comprenderé que el verdadero Carmelo no es un monte de la tierra, sino una ascensión continua hacia la intimidad de la Santísima Trinidad; que el escapulario es revestirse de Cristo; que la Llama es el Espíritu Santo consumiendo todo egoísmo; y que la Hermosura consiste en quedar tan unido al Amado que el Padre, al mirar el alma, descubra en ella los rasgos mismos de su Hijo.

Virgen Santísima del Carmen, llevadme hasta esa fuente escondida que mana y corre eternamente en el corazón de Dios. Introducidme en la interior bodega donde el Esposo comunica sus secretos a las almas sencillas. Y cuando termine la peregrinación de este mundo, haced que, unido para siempre a Jesucristo por el fuego del Espíritu Santo, pueda cantar con todos los santos las misericordias del Padre, cuya gloria no tendrá jamás ocaso.

Nuestra Señora del Carmen, Huerto del Amado, haced florecer en mí la vida de Cristo hasta que sea yo alabanza de gloria de la Santísima Trinidad. Amén.

 

Por: Mons. Alberto José González Chaves

Ayuda a Infovaticana a seguir informando