El cardenal Antonio María Rouco Varela considera que la Iglesia debe poner fin a los abusos litúrgicos posteriores al Concilio Vaticano II, pero también mostrar «comprensión» hacia los fieles vinculados a la liturgia tradicional. En una entrevista concedida a La Nuova Bussola Quotidiana, el arzobispo emérito de Madrid sostiene que la cuestión no debería resolverse mediante nuevas regulaciones y reclama fidelidad tanto al Concilio como a la tradición litúrgica de la Iglesia.
El purpurado español también abordó otros asuntos de actualidad eclesial, como la sinodalidad impulsada por León XIV, el Camino Sinodal alemán, la reciente visita del Papa a España y los desafíos que afronta hoy la Iglesia en Europa.
«Hace falta comprensión para quienes quieren el rito antiguo»
Preguntado por las tensiones en torno a la liturgia tradicional, Rouco afirma que la prioridad debe ser corregir los abusos que han desfigurado la aplicación de la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II.
«Creo que hay que poner fin a los abusos de la liturgia que niegan las enseñanzas del Vaticano II. La liturgia del Vaticano II debe celebrarse como es debido», señala.
Al mismo tiempo, considera que la Iglesia debe mostrar comprensión hacia quienes permanecen vinculados al Misal anterior a la reforma conciliar.
«Hace falta comprensión para quienes quieren el rito antiguo», afirma.
A su juicio, la solución pasa por «permanecer fieles a lo que establece el Concilio Vaticano II, con respeto por la libertad de los fieles dentro de la comunión de la Iglesia», evitando responder al problema mediante nuevas regulaciones.
Una valoración positiva del Summorum Pontificum
Rouco recuerda además que acogió favorablemente el Summorum Pontificum promulgado por Benedicto XVI en 2007, que facilitó el acceso a la celebración de la liturgia tradicional.
«Fue una medida muy comprensiva; creo que fue buena», asegura.
El cardenal añade que en Madrid continúa celebrándose la Misa según el Misal de 1962 y anima a los fieles que participan en ella a vivirla con espíritu eclesial. «Los fieles deben tomárselo en serio, no convertirse en propagandistas», afirma.
La sinodalidad debe respetar la naturaleza del Sínodo de los Obispos
En la entrevista, Rouco también se refiere al reciente consistorio convocado por León XIV y al debate sobre la sinodalidad.
A su juicio, el Papa ha definido correctamente la sinodalidad como «un estilo espiritual», es decir, «una manera de ejercer la caridad dentro de la Iglesia», aunque advierte de que una cosa es ese estilo y otra modificar la estructura jurídica del Sínodo de los Obispos.
El cardenal recuerda que los laicos siempre han participado en los sínodos, pero sin derecho a voto, y sostiene que la Iglesia debe permanecer fiel a la tradición canónica establecida desde san Pablo VI.
Preocupación por el Camino Sinodal alemán
Rouco distingue claramente entre el Sínodo de los Obispos y el Camino Sinodal desarrollado en Alemania.
«Allí creo que la legislación canónica se ha saltado un poco», afirma.
Especialmente crítico se muestra con el proyecto de crear un Comité Sinodal con participación paritaria de obispos y laicos. Si ese organismo pretendiera ejercer autoridad dentro de la Iglesia, sostiene, «iría contra la constitución divina de la Iglesia».
León XIV y la crisis de fe en Europa
El arzobispo emérito de Madrid elogia igualmente la decisión de León XIV de convocar con frecuencia consistorios, al considerar que reflejan la confianza del Pontífice en el Colegio Cardenalicio.
Asimismo, califica de «obra maestra» el discurso pronunciado por el Papa durante su reciente visita a España ante las Cortes Generales, por su defensa de la vida, la familia y una concepción cristiana del Estado.
Finalmente, identifica como los grandes desafíos para la Iglesia la crisis de fe en Europa, el debilitamiento de la institución familiar y la expansión de las legislaciones favorables al aborto y la eutanasia, aunque concluye con una nota de esperanza al recordar la capacidad de acontecimientos como las Jornadas Mundiales de la Juventud para congregar a millones de jóvenes en torno a la Eucaristía.