El primo del cardenal López Romero: «Esto debería abrir un debate sobre el celibato»

El primo del cardenal López Romero: «Esto debería abrir un debate sobre el celibato»

El sacerdote y psicopedagogo Alfons Gea, primo del arzobispo de Rabat, publica en el portal Exaudi una columna en la que no niega los hechos denunciados —«hay lo que hay», escribe—, los enmarca en una flaqueza contra el sexto mandamiento con mujeres adultas, y aprovecha para pedir un debate sobre el celibato. Deja caer, además, que podría haber «intereses en silenciar su doctrina».

Horas después de conocerse que el cardenal Cristóbal López Romero se apartaba de sus funciones mientras Roma investiga las denuncias de cinco mujeres adultas, el portal Exaudi ha difundido una columna llamativa por partida doble: por su autor y por su contenido. La firma Alfons Gea, sacerdote de la diócesis de Terrassa, teólogo y psicopedagogo, primo hermano del purpurado, bajo el título «Mi primo Cristóbal, el cardenal, con los pies de barro».

El texto no es un alegato exculpatorio. Gea da por hecho que la noticia saldría a la prensa —la acusación de «mantener relaciones inadecuadas con mujeres adultas»— y escribe sin ambages: «Ni él, ni servidor, ni la familia, vamos a pretender ocultar la verdad. Hay lo que hay. No es ni el primero ni el último, que flaquea en el sexto mandamiento». Según su primo, el cardenal vive «el duelo anticipadamente, de los cargos y el rango que tenía hasta ahora».

El columnista subraya el límite que la propia familia pone al asunto: «A la familia nos hubiera dolido que lo implicaran en alguna trama económica, de poder, o peor aún, no le hubiéramos perdonado, el cometer algún delito con menores». Y desliza una hipótesis que está llamada a dar que hablar: «Cuando se sepa cómo ha ido todo, podremos saber que quizás haya habido intereses en silenciar su doctrina. La mejor manera de hacerlo es desacreditarlo. Está por ver».

Gea remata pidiendo abrir «un debate sobre el celibato» y «sobre las relaciones personales de los consagrados», y lamenta que la trayectoria de su primo vaya a ser «dinamitada por un asunto de faldas».

Reproducimos a continuación el artículo íntegro, publicado en la sección Voces de Exaudi:

Mi primo Cristóbal, el cardenal, con los pies de barro

Por Alfons Gea. Publicado en Exaudi el 7 de julio de 2026.

Saldrá a la prensa la noticia de que el Cardenal Cristóbal López Romero, ha sido acusado de mantener relaciones inadecuadas con mujeres adultas.

La figura de un papable, con tantas simpatías, se derrumba. El nunca se hizo llamar monseñor, ni nada por el estilo. Siente el dolor que puede causar a mucha gente, pero personalmente, me dice que se vive el duelo anticipadamente, de los cargos y el rango que tenía hasta ahora.

Le he recordado a nuestras madres, cuando la mía, viuda, entró en relaciones con un señor, también viudo. Su mamá como hermana mayor le dijo que eso era pecado, a lo que la mía le respondió que pecado era hacer daño a alguien y que ellos no hacían daño a nadie. Debo decir que gracias a mis presiones se casaron, aunque el matrimonio se deshizo pronto. Los deberes para con los hijos y nietos lo hacían difícil.

Nos encontramos de nuevo, con el dilema de porqué las personas buenas hacen cosas malas. Tal como escribí en su día, comentando el caso del fundador de los Traperos de Emaús, un personaje nacional condecorado con la Legión de Honor Francesa.

Ni él, ni servidor, ni la familia, vamos a pretender ocultar la verdad. Hay lo que hay. No es ni el primero ni el último, que flaquea en el sexto mandamiento.

A la familia nos hubiera dolido que lo implicaran en alguna trama económica, de poder, o peor aún, no le hubiéramos perdonado, el cometer algún delito con menores.

Pero el verlo despojado de su rango y vestiduras, para él no es ningún trauma, puesto que ha vivido siempre como si no las tuviera. Ahora estará más cerca de los que viven en situación irregular que son muchos.

Tiene edad de jubilado y fuerzas para trabajar, puesto que la pensión que cobra es pequeña.

Cuando se sepa cómo ha ido todo, podremos saber que quizás haya habido intereses en silenciar su doctrina. La mejor manera de hacerlo es desacreditarlo. Está por ver.

Personalmente, todavía encontraba compañeros en el sacerdocio que se sorprendían de mi parentesco con él. Ahora creo que lo sabrán todos. Las malas noticias tienen más fuerza que las buenas.

He visto en Cristóbal que la misma conmiseración que ha tenido con otros, no la está teniendo consigo mismo. Lo único que siente es el daño que pueda causar a la Iglesia.

Esto, debería abrir un debate sobre el celibato. Y más aún sobre las relaciones personales de los consagrados. El sacrificio, la donación de sí mismo, la austeridad, el vivir el Evangelio con naturalidad, el ser próximo y voz de los débiles, van a ser dinamitados por un asunto de faldas.

Quizás se había deificado una persona y nos equivocamos. Ahora, algunos pretenden conseguir demonizarla, quizás también se equivoquen.

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