El cardenal Leopoldo Brenes ha revelado que el papa León XIV le pidió que continuara al frente de la archidiócesis de Managua, pese a haber presentado su renuncia por edad, tras una audiencia privada de una hora celebrada en el Vaticano el pasado 29 de junio.
Según informó durante la misa de la solemnidad de la Preciosísima Sangre de Cristo en la catedral de Managua, fue el propio León XIV quien lo convocó personalmente.
«Ah, pues seguir»
Brenes explicó que el Pontífice comenzó interesándose por su estado de salud y, al saber que únicamente sufría un resfriado, le respondió: «Ah, pues seguir».
El cardenal interpretó esas palabras como la confirmación de que debía continuar al frente de la archidiócesis de Managua, pese a haber presentado su renuncia al cumplir los 75 años, conforme al derecho canónico.
«El domingo hace una semana él me llamó y me dijo: «Mañana 29 a las cinco de la tarde te espero en mi oficina». Una hora estuvimos platicando», relató el purpurado, que calificó la audiencia como «un gesto grande y hermoso» del Santo Padre.
Sin alusiones al obispo detenido
El encuentro tuvo lugar en un momento de especial tensión para la Iglesia nicaragüense, Brenes no mencionó que durante la conversación se hubiera abordado la situación de Mons. Juan Abelardo Mata —detenido desde el pasado 29 de junio— ni la persecución que continúa sufriendo la Iglesia bajo el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
El silencio resulta especialmente significativo porque pocos días después de la audiencia el obispo emérito de Estelí fue detenido por segunda vez tras haber pedido públicamente oraciones por la Iglesia perseguida en Nicaragua. Permaneció incomunicado durante cerca de tres días, ahora se especula sobre su liberación, pero no se ha podido confirmar la información debido a la censura.
Durante estos días han crecido las muestras de preocupación dentro y fuera del país, mientras el senador estadounidense Rick Scott reclamó públicamente su liberación.
Un llamamiento a rezar por la unidad de la Iglesia
En cambio, Brenes sí aprovechó su intervención para pedir oraciones por León XIV y por la unidad eclesial.
«Oremos por el Papa», exhortó, lamentando que las divisiones provoquen sufrimiento en la Iglesia.
«Es triste para un padre cuando un hijo se aleja de la casa», afirmó, antes de advertir que la soberbia y el sentimiento de superioridad terminan rompiendo la comunión entre los fieles.