Un salesiano en La Guaira: «La gente ha perdido todo, pero no la esperanza»

Un salesiano en La Guaira: «La gente ha perdido todo, pero no la esperanza»

La Iglesia católica se ha convertido en uno de los principales apoyos para las víctimas del devastador terremoto que sacudió Venezuela la pasada semana. En una entrevista concedida a la revista Ecclesia, el padre Jorge Bastidas, delegado nacional de la Pastoral Juvenil Salesiana, describe el intenso trabajo que los salesianos desarrollan desde Caracas y La Guaira para atender a miles de damnificados, tanto material como espiritualmente.

Desde la Escuela Técnica Popular Don Bosco y la Casa Provincial, en Caracas, los salesianos han habilitado un centro de acogida para personas que han perdido sus viviendas o que aún temen regresar a ellas. Además, Bastidas se desplaza diariamente a La Guaira, la zona más castigada por el seísmo, donde colabora estrechamente con el obispo de la diócesis, monseñor Pablo Modesto González, también salesiano.

El sacerdote explica que las necesidades más urgentes son alimentos, agua, medicamentos y productos infantiles, especialmente leche y compotas para los numerosos niños afectados. Junto a Cáritas diocesana atienden cada mañana a cerca de un millar de personas y estudian la puesta en marcha de una cocina para ofrecer comida caliente a quienes permanecen en los refugios o buscan a familiares desaparecidos.

Una presencia constante junto a las víctimas

Además de la asistencia material, los salesianos desarrollan una intensa labor pastoral. Bastidas relata que cada noche recorren las zonas donde permanecen las familias esperando noticias de sus seres queridos, ofreciendo escucha, acompañamiento y celebraciones religiosas.

«La gente está muy golpeada y no logra entender bien lo sucedido, pero ve en nosotros un signo de esperanza y caridad», afirma el sacerdote, quien considera que la credibilidad de la Iglesia en Venezuela se debe a su presencia constante junto a quienes más sufren.

Uno de los testimonios que más le ha marcado es el de una madre que continúa esperando el rescate de su hijo entre los escombros de Caraballeda, pese a que los equipos internacionales de salvamento han dado prácticamente por concluidas las labores de búsqueda en esa zona.

Una crisis que va más allá de la emergencia

Bastidas advierte de que el verdadero desafío comenzará cuando pase la fase más inmediata de la emergencia. A su juicio, muchas personas aún permanecen en estado de shock y no han asumido la pérdida de familiares, viviendas y medios de vida.

El sacerdote recuerda además que el terremoto golpea a un país que ya arrastraba una profunda crisis económica y social. «Tendremos que reinventarnos para fortalecer a las personas no solo en lo espiritual, sino también en lo social y educativo», señala.

En este contexto, destaca también la llegada de ayuda internacional a través de las estructuras salesianas y de la Iglesia, así como la incorporación de voluntarios procedentes de España para colaborar en las tareas de asistencia.

La confianza en la Iglesia

Durante la entrevista, Bastidas subraya que buena parte de la ayuda humanitaria está siendo canalizada a través de organizaciones eclesiales debido a la confianza que inspiran entre la población.

Según explica, la desconfianza hacia las instituciones públicas lleva tanto a particulares como a organismos internacionales a preferir la colaboración con la Iglesia, que mantiene una amplia red de parroquias, congregaciones y entidades asistenciales presentes sobre el terreno.

Para el sacerdote salesiano, la prioridad sigue siendo acompañar a las familias de La Guaira y ofrecerles no solo ayuda material, sino también cercanía y esperanza en medio de una tragedia que marcará durante mucho tiempo la vida del país.

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