Mullally continúa su agenda ecuménica con una visita oficial al Patriarcado ortodoxo de Jerusalén

Mullally continúa su agenda ecuménica con una visita oficial al Patriarcado ortodoxo de Jerusalén

Tras la recepción que le dispensó León XIV en el Vaticano, Sarah Mullally continúa acumulando gestos de reconocimiento institucional. En esta ocasión, la primada anglicana fue acogida oficialmente por el Patriarcado Greco-Ortodoxo de Jerusalén, donde tomó parte en un encuentro con los jefes de las Iglesias de Tierra Santa y fue recibida por el patriarca Teófilo III.

La visita se produjo al término de una peregrinación de cinco días por Israel y los territorios palestinos, realizada junto al arzobispo anglicano de Jerusalén, Hosam Naoum. Durante esos días, Mullally recorrió diversas comunidades, hospitales, escuelas y obras asistenciales de la Iglesia anglicana, además de reunirse con representantes eclesiales, organizaciones civiles y líderes de otras confesiones religiosas.

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Encuentro con el patriarca Teófilo III

Uno de los momentos centrales del viaje tuvo lugar en el Patriarcado Greco-Ortodoxo de Jerusalén, donde Mullally tomó parte en una reunión con los jefes de las Iglesias de Jerusalén.

En su intervención, la dirigente anglicana agradeció expresamente la acogida dispensada por el patriarca Teófilo III, tanto en el propio Patriarcado como durante la visita conjunta a la Basílica del Santo Sepulcro, calificando el encuentro como «un profundo regalo».

Asimismo, expresó su gratitud por el respaldo que el patriarca presta a la presencia anglicana en Tierra Santa y, de manera particular, al hospital anglicano Al Ahli de Gaza, uno de los pocos centros sanitarios cristianos que continúan prestando asistencia en medio del conflicto.

Llamamiento en favor de los cristianos de Tierra Santa

Durante su estancia, Mullally y Hosam Naoum difundieron una carta pastoral en la que manifestaron su preocupación por el futuro de la presencia cristiana palestina en Tierra Santa.

Ambos denunciaron el sufrimiento provocado por la guerra en Gaza, la violencia en Cisjordania, los desplazamientos de población y el deterioro de las condiciones de vida de las comunidades cristianas. También reclamaron un mayor compromiso de la comunidad internacional para poner fin al conflicto y defendieron una solución de dos Estados como vía para alcanzar una paz estable.

En su discurso ante los responsables de las Iglesias de Jerusalén, Mullally insistió en que la misión de los cristianos consiste en permanecer junto a quienes sufren y en ofrecer un testimonio común del Evangelio en una región marcada por décadas de enfrentamientos.

Invitación a los jefes de las Iglesias a Canterbury

La primada anglicana aprovechó el encuentro para invitar al patriarca Teófilo III y al resto de los jefes de las Iglesias de Jerusalén a visitar el Palacio de Lambeth, residencia oficial del arzobispo de Canterbury, con el propósito de fortalecer las relaciones entre las distintas confesiones cristianas y continuar el diálogo ecuménico.

Mullally afirmó que entiende su ministerio como un servicio orientado a fomentar la esperanza, la reconciliación y la unidad entre los cristianos, asegurando que la Iglesia debe afrontar el sufrimiento del mundo «con honestidad y esperanza» y mantener la confianza «en el poder reconciliador de Cristo».

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