Aunque desde principios de junio ya se conocía que la liturgia no figuraría entre los asuntos del consistorio extraordinario convocado por León XIV, el cardenal Jean-Marc Aveline explicó cómo quedó relegado ese debate dentro del proceso previo de selección de temas.
En una entrevista concedida a Le Figaro el pasado 25 de junio, víspera del consistorio en Roma, el arzobispo de Marsella y presidente de la Conferencia Episcopal Francesa reconoció que él mismo votó a favor de que la cuestión litúrgica fuese tratada por los cardenales, pero que fue el único en hacerlo dentro de su mesa de trabajo.
«Voté a favor del tema de la liturgia, pero fui el único»
Preguntado sobre por qué la cuestión de la liturgia, que había figurado en la primera sesión de enero de 2026 y parecía haber quedado aplazada, ya no aparecía en el programa del consistorio de junio, Aveline respondió con claridad.
«En el último consistorio fui secretario de una de las mesas de diálogo francófonas entre cardenales. En esa mesa, voté a favor del tema de la liturgia, ¡pero fui el único!», afirmó.
El purpurado explicó que los demás cardenales francófonos de su grupo procedían de otros países y no consideraban prioritaria esa cuestión. Según añadió, ocurrió algo similar en muchas otras mesas de trabajo, de modo que el asunto litúrgico terminó recibiendo el menor número de votos.
La agenda ya estaba fijada
Aveline señaló que el encuentro, como ya se había adelantado, estaría dedicado principalmente al debate sobre la nueva encíclica de León XIV, que calificó como un texto «hermoso y profundo», además de al análisis de la situación internacional y del proceso sinodal.
También indicó que se reservaría un tiempo para el diálogo libre, aunque sin presentar la cuestión litúrgica como un punto formal del programa.
«No significa que se olvide la cuestión de la liturgia»
El presidente de los obispos franceses quiso matizar, no obstante, que la ausencia del tema en el consistorio no supone que la cuestión haya quedado descartada.
«Esto no significa que se olvide la cuestión de la liturgia, sino que debe considerarse entre las muchas prioridades de la Iglesia universal», afirmó.
Además, subrayó que el debate litúrgico debe entenderse dentro de un marco más amplio relacionado con la vida de la Iglesia.
«En un sentido más amplio, se trata de la cuestión de la comunión eclesial», sostuvo.
Francia, laboratorio de posibles soluciones
La entrevista de Aveline se publicó el mismo día en que León XIV recibió en audiencia a la presidencia de la Conferencia Episcopal Francesa. Aunque la Santa Sede no informó del contenido de esa reunión, el encuentro se produjo en un momento especialmente sensible para el dossier litúrgico.
El Papa había pedido anteriormente a los obispos franceses trabajar en propuestas pastorales para quienes permanecen vinculados al Vetus Ordo. Hasta ahora no se han hecho públicos avances concretos, pero Francia sigue apareciendo como uno de los escenarios clave para ensayar posibles respuestas eclesiales a este asunto.
Que la liturgia no haya sido debatida formalmente en el consistorio no cierra, por tanto, la cuestión. Más bien confirma que, al menos por ahora, León XIV ha optado por situarla fuera del primer plano cardenalicio, mientras otros temas —la encíclica, la paz mundial y la sinodalidad— ocupan el centro de la agenda.
Un debate aplazado, no cerrado
La explicación de Aveline ayuda a leer con mayor precisión lo ocurrido. La liturgia no desapareció del consistorio por una decisión improvisada, sino porque los propios cardenales no la situaron entre las prioridades inmediatas.
La cuestión de fondo permanece abierta: cómo atender a los fieles ligados a la liturgia tradicional sin agravar tensiones internas ni empujarlos hacia posiciones de ruptura.