La Santa Sede ha respondido con rapidez a la tragedia provocada por el devastador terremoto que ha sacudido Venezuela. León XIV ha enviado una primera ayuda de 100.000 euros, a través de la Limosnería Apostólica, para atender las necesidades más urgentes de la población afectada, mientras la Iglesia venezolana continúa movilizada sobre el terreno asistiendo a miles de damnificados.
La ayuda fue acordada tras los contactos mantenidos con el nuncio apostólico en Venezuela, monseñor Alberto Ortega Martín, y con el arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord Castillo. El Vaticano ha precisado que continuará atento a la evolución de la emergencia y estudiará nuevas ayudas conforme vaya indicando la Iglesia local.
La Guaira, el epicentro de la devastación
La situación más dramática se vive en el estado costero de La Guaira, declarado «zona catastrófica» por las autoridades venezolanas tras los dos violentos seísmos de magnitudes 7,2 y 7,5 que han dejado, hasta el momento, al menos 164 fallecidos y cerca de un millar de heridos.
«Estamos sin electricidad y todos nos hemos visto afectados. En el seminario se han derrumbado muchas paredes», explicó el obispo de La Guaira, monseñor Pablo Modesto González Pérez. El prelado confirmó además que varias iglesias de la diócesis han sufrido importantes daños estructurales.
También el arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord Castillo, informó de que la catedral y alrededor de una docena de templos han resultado dañados. «Muchas parroquias han acogido a personas para que pudieran pasar la noche en sus instalaciones. Ya hemos puesto en marcha una red de solidaridad a través de las Cáritas parroquiales», señaló tras visitar las zonas afectadas.
La Iglesia vuelve a convertirse en refugio para los damnificados
Desde las primeras horas posteriores al terremoto, parroquias, seminarios y centros eclesiales han abierto sus puertas para acoger a quienes lo han perdido todo, mientras Cáritas Venezuela coordina la distribución de ayuda de emergencia a través de su amplia red de voluntarios.
A esta respuesta se ha sumado también Cáritas Internationalis, que ha anunciado una aportación extraordinaria de otros 100.000 euros para reforzar las labores humanitarias en colaboración con la Iglesia venezolana.
Marco Mencaglia, director de proyectos de Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN) Internacional, aseguró que la Iglesia está actuando «como siempre ha hecho en los momentos de crisis: abrir nuestras puertas, acompañar a quienes lo han perdido todo y llevar esperanza allí donde se ha extendido el miedo».
La cercanía del Papa a Venezuela
El Papa ya había expresado públicamente su preocupación por la situación del país y había asegurado a los obispos venezolanos su oración y su cercanía espiritual.
La aportación de la Limosnería Apostólica constituye la primera respuesta económica de la Santa Sede tras la catástrofe y se suma a la intensa labor de asistencia que la Iglesia venezolana desarrolla sobre el terreno. Mientras continúan las tareas de rescate y el balance de víctimas sigue aumentando, parroquias, seminarios y centros de Cáritas permanecen abiertos para ofrecer refugio, ayuda material y acompañamiento espiritual a las familias golpeadas por una de las peores tragedias naturales sufridas por el país en las últimas décadas.