Los cardenales que participarán en el consistorio extraordinario convocado por León XIV los próximos 26 y 27 de junio trabajarán siguiendo una metodología muy similar a la utilizada durante los procesos sinodales impulsados en los últimos años bajo el pontificado de Francisco. Así se desprende de una nota informativa distribuida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede a los periodistas y difundida por el blog italiano Messa in Latino.
La información complementa los detalles ya conocidos sobre los temas que se abordarán durante el consistorio y sobre las estrictas normas de confidencialidad impuestas a los participantes. Ahora se conocen también los procedimientos concretos que regularán los debates entre los purpurados.
Los cardenales trabajarán divididos en grupos
Según la documentación distribuida por el Vaticano, los participantes serán repartidos en dos grandes conjuntos. El primero estará formado por nueve grupos de cardenales electores que ejercen o han ejercido responsabilidades pastorales como ordinarios diocesanos. El segundo comprenderá once grupos integrados por miembros de la Curia Romana y cardenales no electores.
Cada grupo contará con un presidente encargado de moderar las sesiones y garantizar el cumplimiento de los tiempos establecidos, así como con un secretario responsable de recoger las aportaciones realizadas y redactar una síntesis final en nombre del grupo.
La división de los participantes en mesas de trabajo constituye uno de los rasgos más característicos de la metodología sinodal aplicada durante los últimos años en el Vaticano.
Intervenciones limitadas a pocos minutos
El método de trabajo se desarrollará en tres fases. Durante la primera, cada cardenal dispondrá de un máximo de tres minutos para intervenir sobre las cuestiones planteadas. Posteriormente se abrirá una segunda ronda de intervenciones, limitada a dos minutos por participante, destinada exclusivamente a destacar los aspectos considerados más relevantes de lo escuchado previamente.
Finalmente, el secretario de cada grupo elaborará una relación final con la colaboración de los demás miembros.
Las conclusiones serán presentadas posteriormente en el aula del consistorio. Los grupos de cardenales ordinarios dispondrán de un máximo de tres minutos para exponer sus síntesis, mientras que los demás grupos podrán presentar una vez sus respectivas conclusiones durante el desarrollo de los trabajos.
Continuidad con los métodos utilizados durante el pontificado de Francisco
La estructura organizativa recuerda claramente los procedimientos utilizados en las recientes asambleas sinodales celebradas en Roma. El trabajo en grupos reducidos, la elaboración de síntesis colectivas y la limitación de los tiempos de intervención constituyen elementos habituales de ese modelo de discusión.
Para algunos observadores, este sistema favorece la escucha mutua y la búsqueda de consensos. Otros, en cambio, consideran que restringe el debate abierto y reduce las posibilidades de que los cardenales desarrollen ampliamente sus posiciones ante la asamblea completa.
En cualquier caso, la documentación distribuida por la Santa Sede confirma que el próximo consistorio no se desarrollará mediante intervenciones sucesivas de los cardenales en sesión plenaria, sino a través de una metodología de trabajo grupal que mantiene importantes semejanzas con la empleada durante el proceso sinodal de los últimos años.
Sin acceso de la prensa y bajo estricta reserva
La nota remitida a los periodistas acreditados recuerda además que no estará permitida la presencia de medios de comunicación dentro del aula donde se desarrollarán los trabajos.
Asimismo, se ha solicitado a los cardenales que mantengan la reserva sobre las deliberaciones y que eviten realizar declaraciones públicas durante las sesiones para preservar un clima de intercambio fraterno.
Al término de cada una de las sesiones, la Oficina de Prensa de la Santa Sede distribuirá resúmenes oficiales de los trabajos, además de los textos de las intervenciones previstas en el programa.