Así será la consagración de los nuevos obispos de la FSSPX según el rito tradicional

Así será la consagración de los nuevos obispos de la FSSPX según el rito tradicional

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) celebrará el próximo 1 de julio en Écône la consagración de nuevos obispos auxiliares, una ceremonia que ha despertado interés en diversos ámbitos eclesiales debido tanto a su relevancia para la Fraternidad como a la particular situación canónica que sigue marcando sus relaciones con la Santa Sede. Con vistas a este acontecimiento, el sacerdote Nicolas Cadiet ha publicado una detallada explicación del antiguo rito de consagración episcopal que será utilizado durante la ceremonia.

La celebración seguirá, según relata Cadiet, íntegramente el Pontifical Romano de 1962, conservando un ceremonial que apenas puede verse hoy en la vida ordinaria de la Iglesia y que refleja una tradición litúrgica desarrollada a lo largo de siglos.

La incorporación al colegio episcopal

La consagración episcopal representa la plenitud del sacramento del Orden y la incorporación de un nuevo obispo al colegio de los sucesores de los Apóstoles. Por este motivo, la tradición de la Iglesia prevé la participación de tres obispos en la ceremonia: un consagrante principal y dos co-consagrantes.

Antes de comenzar la Misa, el rito contempla la lectura del mandato apostólico y un examen público de los candidatos. Durante este interrogatorio, los futuros obispos profesan la fe católica y manifiestan su disposición a asumir las responsabilidades propias del ministerio episcopal.

Aunque históricamente la elección de los obispos conoció diversas modalidades en la vida de la Iglesia, la lectura del mandato pontificio se convirtió con el tiempo en un elemento esencial de las ceremonias de consagración episcopal.

El momento central de la consagración

Tras iniciarse la Misa, la ceremonia sigue su curso habitual hasta después del Aleluya. Es entonces cuando comienzan los ritos propios de la ordenación episcopal.

El obispo consagrante recuerda brevemente las funciones del episcopado: enseñar la doctrina, gobernar al pueblo cristiano, administrar los sacramentos y custodiar la vida de la Iglesia.

Seguidamente se cantan las Letanías de los Santos, invocando la intercesión de toda la Iglesia celestial sobre los candidatos.

Cadiet recuerda que uno de los gestos más característicos del rito tradicional es la colocación del Libro de los Evangelios sobre la cabeza y los hombros de los futuros obispos. Este gesto simboliza que toda su vida y ministerio deben quedar conformados por el Evangelio que están llamados a anunciar.

Mientras el Evangeliario permanece sobre ellos, los tres obispos les imponen las manos pronunciando las palabras «Accipe Spiritum Sanctum» («Recibe el Espíritu Santo»). Junto con la oración consecratoria, este gesto constituye el núcleo sacramental de la ordenación episcopal.

La unción y los símbolos del episcopado

Tras la imposición de manos, la ceremonia continúa con la unción de la cabeza de los nuevos obispos con el Santo Crisma mientras se canta el himno Veni Creator Spiritus.

La oración consecratoria pide para ellos las virtudes necesarias para el ejercicio de su ministerio: fidelidad en la predicación, celo apostólico, prudencia en el gobierno y fortaleza para guiar a los fieles.

Posteriormente tiene lugar también la unción de las manos y la entrega de los principales signos episcopales.

El báculo simboliza la misión pastoral de conducir al pueblo de Dios. El anillo representa el vínculo espiritual entre el obispo y la Iglesia, mientras que el Libro de los Evangelios recuerda la obligación de transmitir fielmente la doctrina cristiana.

Estos ritos expresan exteriormente la misión que la Iglesia confía a quienes reciben la plenitud del sacerdocio.

La concelebración y la entronización

Concluida la consagración, los nuevos obispos participan junto al consagrante en la continuación de la Misa.

La liturgia tradicional prevé que todos ellos consagren una misma hostia y un mismo cáliz, subrayando visiblemente la unidad del sacerdocio episcopal.

Tras la bendición final reciben la mitra y otros ornamentos pontificales, para después ser entronizados en una ceremonia que simboliza la autoridad pastoral recibida.

La celebración concluye con el canto del Te Deum, las bendiciones impartidas por los nuevos obispos y diversos gestos tradicionales de agradecimiento hacia el obispo consagrante.

Una ceremonia marcada por la tensión con Roma

Las consagraciones previstas para el próximo 1 de julio se celebrarán en un contexto de creciente tensión entre la Fraternidad Sacerdotal San Pío X y la Santa Sede.

El prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el cardenal Víctor Manuel Fernández, afirmó en abril que dispone ya de un decreto preparado para el caso de que la Fraternidad siga adelante con las consagraciones. Posteriormente, León XIV pidió públicamente a la FSSPX que desistiera de este paso y lanzó un llamamiento a preservar la comunión eclesial: «No hagan esto. Intentemos vivir la comunión de la Iglesia».

A una semana de la ceremonia, la Fraternidad mantiene los preparativos sin que existan indicios públicos de una marcha atrás. El acto de Écône será observado con especial atención tanto en Roma como en los ambientes tradicionales, ante las posibles consecuencias canónicas que podrían derivarse de su celebración.

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