El obispo de Owensboro prohíbe la Misa tradicional y confirma que Roma aplica Traditionis Custodes para suprimirla

El obispo de Owensboro prohíbe la Misa tradicional y confirma que Roma aplica Traditionis Custodes para suprimirla

El obispo de Owensboro (Kentucky), Mons. William F. Medley, ha ordenado al P. David Kennedy que deje de celebrar la Misa según el Misal de 1962 a partir del 30 de junio de 2026. En su lugar, le concede únicamente permiso para ofrecer el Novus Ordo en latín y ad orientem —un detalle revelador: lo que se proscribe no es el latín ni la orientación litúrgica, sino el rito antiguo como tal.

Lo verdaderamente significativo es el motivo que el propio prelado expone, porque confirma negro sobre blanco que Traditionis Custodes no es una norma de regulación, sino de extinción. Medley reconoce que, según la instrucción de la Santa Sede de 2023, para renovar el permiso debía acreditar «los pasos dados para conducir a los fieles apegados a la liturgia antecedente hacia el Novus Ordo». Y confiesa: «soy incapaz de demostrar que esta condición se ha cumplido; no tengo legitimación para solicitar una prórroga».

Es decir: el permiso solo se conserva si se demuestra que se está liquidando aquello que se permite. Una comunidad fiel al rito tradicional jamás podrá cumplir esa condición, porque su propia permanencia prueba que el «paso hacia el Novus Ordo» no se ha dado. El cerrojo es de sentido único.

El ángulo que afecta directamente al Vaticano

Medley relata que esperó tras la muerte de Francisco y la elección de León XIV por si el nuevo Papa reconsideraba la cuestión, y que solo ha actuado después de que el Consistorio del Colegio Cardenalicio de enero «decidiera expresamente no revisar Traditionis Custodes». Y subraya que obra «de acuerdo con mi promesa al Papa, el Obispo de Roma».

Dicho de otro modo: el obispo no se presenta como autor de la medida, sino como ejecutor de una orientación romana que, lejos de suavizarse bajo el nuevo pontificado, se ha confirmado. La dinámica de extinción de la Misa tradicional sigue plenamente activa con León XIV.

Una persecución por caducidad, no por abolición

La carta de Owensboro es un caso de manual de cómo opera la norma: no decreta una supresión frontal, sino que activa un mecanismo de extinción por extenuación administrativa. No se prohíbe el rito de un plumazo; se le niega el aire hasta que se apaga solo. Es exactamente el «riesgo real de extinción sacramental» que tantos fieles no aceptan y que está en el origen del estado de necesidad litúrgico que hoy atraviesa a buena parte del mundo tradicional.

Transcripción íntegra de la carta (traducción del original en inglés)

DIÓCESIS DE OWENSBORO
McRaith Catholic Center | Oficina del Obispo

18 de mayo de 2026

Rev. David Kennedy
Parroquia de la Inmaculada Concepción
112 S. Day Street
Earlington, KY 42410

Estimado P. Kennedy:

Gracias por la oportunidad de tratar la celebración de la Misa según el Misal Romano de 1962. He revisado mi correspondencia con la Santa Sede de 2023, en la que se indicaba: «Si, transcurrido este período de tiempo, desea renovar el permiso, deberá enviarnos un nuevo relatio junto con su solicitud. Este relatio debe contener detalles sobre el número de participantes en estas Misas y debe dar cuenta de los pasos que se han dado para conducir a los fieles apegados a la liturgia antecedente hacia la celebración de la liturgia según los libros litúrgicos reformados por decreto del Concilio Vaticano II, que constituyen la única expresión de la lex orandi del Rito Romano».

Dado que soy incapaz de demostrar que esta condición se ha cumplido, no tengo legitimación para solicitar una prórroga de la instrucción de la Santa Sede, y le indico que no celebre la Misa según el Misal Romano de 1962 después del 30 de junio de 2026.

Sé que en algunas diócesis los fieles que han mostrado preferencia por la Misa celebrada en latín han aceptado la Misa del Novus Ordo celebrada en lengua latina. Confío en que, de aquí al 1 de julio de 2026, pueda obtener el correspondiente Misal de Pablo VI en latín. Le concederé el permiso singular para ofrecer esta Misa ad orientem.

Como conversamos, he permitido que transcurriera casi un año desde la recepción de este consentimiento de la Santa Sede. Lo hice en atención a la muerte del Papa Francisco. Permití la continuación de la Misa tradicional en latín tras la elección del Papa León XIV para ver si reconsideraba la cuestión de la Misa ofrecida en las iglesias parroquiales. Después de más de un año, y tras el Consistorio de enero del Colegio Cardenalicio, en el que se decidió expresamente no revisar Traditionis custodes, me siento obligado como obispo a actuar de acuerdo con la orientación de la Santa Sede.

A los fieles que puedan objetar esta directiva, puede ciertamente remitírmelos, pero, por favor, deje claro que actúo de acuerdo con mi promesa al Papa, el Obispo de Roma.

Agradezco su ministerio para con esta pequeña y singular comunidad. Y les aseguro mis oraciones por ellos y por usted, y les pido amablemente que todos recen por mí.

Sinceramente en Cristo,

Excmo. y Rvdmo. William F. Medley
Obispo de Owensboro

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