La Guardia Civil ha recuperado la histórica cruz del Aneto, desaparecida desde abril tras ser arrancada de la cima de la montaña de los Pirineos. La estructura, de tres metros de altura y cerca de 100 kilos de peso, fue localizada semienterrada en la nieve durante una operación de rescate y ha sido trasladada a Benasque mientras continúa la investigación.
Según informó la propia Guardia Civil en su cuenta de Instagram, el hallazgo se produjo a las 16:15 horas del martes, cuando efectivos del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (GREIM) de Benasque y de la Unidad Aérea de Huesca se dirigían a realizar un rescate en la zona.
Mientras sobrevolaban la cara norte del Aneto, los agentes observaron al pie de una pared situada unos 200 metros por debajo de la cima un objeto parcialmente cubierto por la nieve que podía corresponder a una cruz. Una vez concluida la intervención, regresaron al lugar y comprobaron que se trataba de la Cruz del Aneto desaparecida, visible ahora tras el deshielo.
Por motivos de seguridad, la estructura fue extraída mediante un ciclo grúa y trasladada en helicóptero hasta la helisuperficie de Benasque. Posteriormente quedó depositada en dependencias de la Guardia Civil. Cuando finalicen las diligencias, será puesta a disposición del Ayuntamiento de Benasque, que deberá decidir si vuelve a instalarla en su emplazamiento original.
La cruz fue destruida con una radial
La recuperación de la cruz llega dos meses después de haber sido objeto de un acto vandálico. A principios de abril, la estructura había sido cortada con una radial y arrancada de su base en un ataque de odio.
La cruz coronaba el Aneto desde 1951, cuando fue instalada por un grupo de alpinistas catalanes. Con el paso de las décadas se convirtió en uno de los símbolos más reconocibles de la cumbre y fue acompañada por una imagen de la Virgen del Pilar y una talla de San Marcial, patrón del Valle de Benasque.
La investigación abierta tras el ataque no permitió localizar inicialmente la estructura, que permaneció oculta durante semanas en una zona de difícil acceso de la montaña y cubierta por la nieve acumulada durante el invierno.
Un símbolo que había sufrido otros ataques
No era la primera vez que la cruz sufría daños. En 1999 fue derribada por un temporal y tuvo que ser reinstalada. Años después, en 2018, apareció pintada de amarillo por partidarios del proceso independentista catalán.
La desaparición de abril reabrió el debate sobre la protección de los símbolos religiosos situados en espacios naturales de especial valor histórico y cultural.
El gesto de reparación de un joven francés
La recuperación de la cruz original se produce apenas unas semanas después de la iniciativa protagonizada por el joven francés Maël Le Lagadec.
En mayo de este año, el joven ascendió hasta la cima del Aneto transportando una cruz de madera de nogal de 35 kilos para colocarla en el lugar que había quedado vacío tras el ataque. La travesía supuso recorrer 28 kilómetros y superar un desnivel de 1.900 metros durante cerca de catorce horas.
Su gesto buscaba reparar simbólicamente la destrucción de uno de los emblemas más conocidos de la montaña pirenaica.