Las Iglesias ortodoxas de Bulgaria y Rumanía alertan de que el movimiento ‘Pride’ amenaza la familia y la paz social

Las Iglesias ortodoxas de Bulgaria y Rumanía alertan de que el movimiento ‘Pride’ amenaza la familia y la paz social

Decenas de miles de personas participaron este fin de semana en las marchas del Orgullo celebradas en Bucarest y Sofía para reclamar el reconocimiento legal de las uniones homosexuales y una mayor protección jurídica para las parejas del mismo sexo. La respuesta no tardó en llegar desde las principales Iglesias ortodoxas de ambos países, cuyos sínodos denunciaron que las reivindicaciones del movimiento LGBT amenazan la familia, generan confusión moral y pueden poner en peligro la paz social.

Los sínodos de las Iglesias ortodoxas de Bulgaria y Rumanía publicaron declaraciones coincidiendo con las manifestaciones celebradas en ambas capitales. En ellas reafirmaron la doctrina cristiana sobre el matrimonio, la familia y la identidad sexual, al tiempo que insistieron en el respeto debido a toda persona y rechazaron cualquier forma de violencia o discriminación.

Lea también: El arzobispo de Milán celebra una misa para un grupo LGBT durante el ‘Pride’

Las uniones homosexuales en el centro del debate

Las marchas del Orgullo de este año estuvieron marcadas por las reivindicaciones para que Bulgaria y Rumanía reconozcan legalmente las uniones civiles entre personas del mismo sexo. Aunque ambos países ingresaron en la Unión Europea en 2007 y adoptaron reformas legislativas, aun no reconocen el «matrimonio homosexual» ni las uniones civiles.

Los organizadores de las manifestaciones sostienen que miles de parejas homosexuales carecen actualmente de protección jurídica en ámbitos como las herencias, las visitas hospitalarias, la toma de decisiones médicas o las pensiones de supervivencia.

Al mismo tiempo, en Sofía se celebró la «Marcha de la Familia», impulsada por grupos conservadores y religiosos, mientras que en Bucarest tuvo lugar una «Marcha por la Normalidad» como contraste ante las reivindicaciones del movimiento LGBT.

La Iglesia ortodoxa búlgara defiende el matrimonio entre hombre y mujer

El Santo Sínodo del Patriarcado de Bulgaria criticó abiertamente la celebración de la marcha del Orgullo en Sofía y recordó que la enseñanza cristiana sostiene que el ser humano fue creado por Dios «como hombre y mujer».

Los obispos búlgaros subrayaron además que la familia, fundada sobre la unión sacramental entre un hombre y una mujer, constituye el entorno natural para la educación de los hijos y una de las bases fundamentales de la sociedad.

En su declaración, el sínodo acusó a los promotores de estas manifestaciones de difundir ideas y comportamientos incompatibles con la moral cristiana, expresando una preocupación especial por la influencia que estos mensajes pueden ejercer sobre niños y adolescentes.

«La Iglesia no rechaza a nadie y reza incesantemente por cada persona», precisaron los obispos, al tiempo que recordaron su deber de anunciar el Evangelio y proteger a los fieles frente a la confusión espiritual.

La declaración incluye además una reflexión sobre el concepto de libertad que contrasta con las reivindicaciones habituales del movimiento LGBT. «La verdadera libertad no consiste en ceder a cada deseo o inclinación, sino en seguir la verdad que conduce al hombre a la plenitud de la vida en Dios», afirmó el sínodo.

Los obispos solicitaron asimismo a las autoridades públicas que protejan la institución familiar y preserven los valores espirituales y culturales sobre los que se ha construido históricamente la sociedad búlgara.

Rumanía alerta sobre el deterioro de la paz social

En términos similares se expresó el Santo Sínodo de la Iglesia ortodoxa rumana, que manifestó su preocupación por las consecuencias sociales derivadas de las actividades promovidas por el movimiento LGBT.

La jerarquía ortodoxa advirtió de que este tipo de iniciativas puede poner en peligro el respeto mutuo y la paz social, elementos que considera indispensables para el bien común.

Según los obispos rumanos, las marchas del Orgullo pueden contribuir a aumentar la confusión sobre los valores espirituales en una sociedad que ya afronta problemas como el descenso demográfico y diversas formas de inestabilidad social.

El sínodo recordó que la defensa de determinadas posiciones morales no debe traducirse en hostilidad hacia las personas y subrayó que los cristianos están llamados a comportarse con espíritu de paz, oración y respeto a la dignidad humana.

Dos Iglesias mayoritarias intervienen en el debate europeo

Las declaraciones adquieren especial relevancia porque proceden de dos de las Iglesias cristianas con mayor implantación social en Europa oriental. En Rumanía, la Iglesia ortodoxa agrupa a la inmensa mayoría de la población, mientras que en Bulgaria sigue siendo la principal confesión religiosa del país.

Frente al avance de las reivindicaciones LGBT en buena parte de Europa, las Iglesias ortodoxas han mantenido una defensa explícita del matrimonio entre hombre y mujer y una oposición constante a los intentos de redefinir la familia y la identidad sexual.

La importancia política de este debate quedó reflejada también en Bulgaria, donde el partido gobernante expresó públicamente su apoyo a la «Marcha de la Familia» y definió a la familia tradicional como uno de los pilares de la identidad nacional, la seguridad y el futuro del país.

Los patriarcados de Sofía y Bucarest consideran que estas cuestiones no afectan únicamente a las convicciones religiosas de los creyentes, sino que tienen consecuencias directas sobre la estabilidad social, la educación de los jóvenes y el futuro demográfico de sus respectivas naciones.

Firmeza doctrinal y rechazo de la violencia

Aunque ambas Iglesias insistieron en distinguir entre el rechazo de determinadas conductas o ideologías y el respeto debido a toda persona, el Patriarcado de Rumanía subrayó expresamente que no apoya ni promueve ninguna forma de discurso ofensivo, difamación o violencia, al considerar que tales comportamientos contradicen el Evangelio de Jesucristo.

Por su parte, la Iglesia ortodoxa búlgara reiteró que su misión consiste en proclamar la verdad del Evangelio sin renunciar a la caridad hacia todas las personas.

Las declaraciones de ambos sínodos reflejan una posición ampliamente compartida en el mundo ortodoxo, donde la defensa de la familia tradicional continúa ocupando un lugar central en la respuesta eclesial a los debates culturales y antropológicos que atraviesan actualmente Europa.

Ayuda a Infovaticana a seguir informando