El cardenal alemán Walter Kasper, una de las figuras teológicas más influyentes del posconcilio y protagonista de algunos de los debates eclesiales que marcaron el rumbo de la Iglesia en las últimas décadas, considera ahora que buena parte de la teología de lengua alemana ha perdido de vista su centro: Jesucristo. A sus 93 años, el purpurado lamenta que la reflexión teológica se haya concentrado excesivamente en cuestiones eclesiológicas, ministeriales y estructurales, relegando la cristología a un segundo plano.
En declaraciones a la agencia austríaca Kathpress, con motivo de la presentación en Viena de su nuevo libro Jesus Christus auf der Spur, escrito junto al teólogo Jan-Heiner Tück, Kasper afirmó que resulta necesario volver «al centro de la teología cristiana y a las cuestiones cristológicas».
«Se ha olvidado la cristología»
Según el cardenal, la teología alemana se ha ido estrechando progresivamente hasta quedar atrapada en debates sobre la Iglesia y los ministerios.
«Uno se ha enredado en temas eclesiológicos y en la cuestión de los ministerios. Pero eso es demasiado estrecho. Sería importante volver al centro de la teología cristiana y a las cuestiones cristológicas», afirmó.
Kasper reconoció que las cuestiones relacionadas con la Iglesia son importantes, pero insistió en que la respuesta cristiana a la búsqueda de esperanza y sentido por parte del hombre contemporáneo debe partir de Jesucristo y no de reformas estructurales.
Críticas al Camino Sinodal alemán
Kasper es uno de los teólogos que durante años defendió una mayor descentralización en la Iglesia y una ampliación del margen de actuación de las Iglesias locales. De hecho, el célebre debate que mantuvo en 2001 con el entonces cardenal Joseph Ratzinger sobre la relación entre la Iglesia universal y las Iglesias particulares es un antecedente de muchas de las tensiones que hoy rodean a la sinodalidad y al Camino Sinodal alemán.
Hoy, a su juicio, existe la esperanza equivocada de que los problemas de la Iglesia puedan resolverse simplemente mediante cambios organizativos.
«Se espera solucionar todos los problemas de la Iglesia haciéndola más democrática», afirmó.
Aunque aclaró que no se opone a la participación y corresponsabilidad de los fieles, considera que resulta «teológicamente erróneo» pensar que la renovación de la Iglesia y de la fe pueda lograrse por esa vía.
Volver a las fuentes de la tradición
El cardenal defendió además la necesidad de que la teología recupere una conciencia más profunda de su propia tradición intelectual y espiritual.
«No se puede construir una teología nueva sobre una pradera vacía», señaló. «Estamos dentro de una gran tradición y poseemos una herencia viva».
Para Kasper, los Padres de la Iglesia y los grandes teólogos medievales siguen siendo una fuente indispensable para la reflexión contemporánea. Por ello, reclamó una mayor atención a ese patrimonio y una renovada voluntad de beber de las fuentes clásicas de la fe cristiana.
La amistad con Cristo como centro
El purpurado subrayó que cualquier revitalización de la cristología pasa necesariamente por una lectura seria de la Sagrada Escritura. En particular, destacó la importancia de adentrarse en los relatos evangélicos para comprender mejor la persona de Cristo.
Solo a través de una lectura atenta de los textos bíblicos y de una verdadera inmersión en las situaciones descritas en el Nuevo Testamento puede llegarse, afirmó, a establecer una auténtica «amistad con Cristo».
La reflexión de Kasper resulta difícil de pasar por alto precisamente por quién la formula. El mismo cardenal que durante años defendió una mayor autonomía de las Iglesias locales advierte ahora que la teología alemana se ha encerrado en discusiones sobre estructuras, ministerios y formas de gobierno.