Un grupo de fieles católicos polacos ha publicado una extensa carta abierta en la que expresa su preocupación por el Documento Final del Sínodo sobre la Sinodalidad, aprobado en octubre de 2024, al que acusan de favorecer una transformación de la identidad de la Iglesia y de alejarse de elementos esenciales de la doctrina católica.
La iniciativa ha sido impulsada por el doctor Artur Dąbrowski, presidente de Acción Católica de la Archidiócesis de Częstochowa, junto con otros fieles que se declaran «seriamente alarmados» por algunas de las conclusiones y orientaciones surgidas del proceso sinodal.
Críticas al modelo sinodal
En el documento, los autores sostienen que el texto final del Sínodo refleja planteamientos similares a los promovidos por el Camino Sinodal alemán y advierten de lo que consideran una tendencia hacia la descentralización doctrinal y pastoral de la Iglesia.
Los firmantes afirman que determinadas formulaciones del documento podrían favorecer una comprensión de la Iglesia basada en criterios de inclusión y consenso que, a su juicio, terminarían sustituyendo aspectos permanentes del depósito de la fe.
La carta también cuestiona la metodología empleada durante las sesiones sinodales, especialmente la denominada «Conversación en el Espíritu», utilizada como instrumento de discernimiento en los grupos de trabajo.
Según los autores, el sistema limita el debate teológico al reducir el tiempo de intervención de los participantes y evitar la confrontación directa de argumentos. A su juicio, ello dificulta la defensa articulada de la doctrina católica y otorga un peso equivalente a posiciones doctrinalmente opuestas.
Objeciones sobre la definición de sinodalidad
Uno de los puntos que más preocupación genera entre los firmantes es la afirmación contenida en el documento sinodal según la cual la sinodalidad constituye una «dimensión constitutiva» de la Iglesia.
Los autores interpretan esta formulación como un riesgo de alterar la comprensión tradicional de la constitución divina de la Iglesia, fundada por Jesucristo y definida por sus notas esenciales de unidad, santidad, catolicidad y apostolicidad.
Asimismo, muestran reservas respecto a algunos pasajes dedicados al sacerdocio ministerial, argumentando que determinadas expresiones podrían interpretarse como una subordinación excesiva de la autoridad pastoral a dinámicas participativas o consultivas.
La liturgia, el sensus fidei y el ecumenismo
La carta dedica también varios apartados a analizar cuestiones relacionadas con la liturgia, el papel del sensus fidei y el diálogo ecuménico.
Los firmantes consideran insuficiente el tratamiento que el Documento Final dedica a aspectos centrales de la doctrina eucarística y critican la comparación establecida entre la asamblea eucarística y la asamblea sinodal.
También expresan su preocupación por algunas referencias al sensus fidei, argumentando que este concepto solo puede entenderse adecuadamente en comunión con el Magisterio de la Iglesia y no como una simple expresión de consensos sociológicos dentro de la comunidad eclesial.
En materia ecuménica e interreligiosa, los autores cuestionan determinados planteamientos del documento, considerando que podrían diluir la dimensión misionera propia de la Iglesia y la centralidad de Jesucristo en la salvación.
Petición de una respuesta clara de los obispos
La carta concluye con un llamamiento a los pastores de la Iglesia para que se pronuncien con claridad sobre el contenido del Documento Final del Sínodo.
Los firmantes consideran que las cuestiones planteadas afectan a aspectos fundamentales de la identidad católica y reclaman respuestas explícitas que permitan disipar las dudas surgidas en torno a la interpretación de diversos pasajes del texto sinodal.
La publicación de esta carta se suma a otras reacciones críticas surgidas en distintos países tras la conclusión del Sínodo sobre la Sinodalidad, un proceso que continúa generando debate en diversos sectores de la Iglesia acerca de su alcance teológico, pastoral y eclesiológico.