Mientras Sánchez estrechaba la mano de León XIV, las máquinas de demolición entraban en el Valle

Mientras Sánchez estrechaba la mano de León XIV, las máquinas de demolición entraban en el Valle

León XIV recibió a Pedro Sánchez esta mañana en la Nunciatura Apostólica de Madrid y recibió un bonsái de olivo como símbolo de paz, diálogo y entendimiento. Sin embargo, mientras el presidente del Gobierno mantenía su encuentro con el Pontífice y la atención mediática se centraba en la histórica visita papal a España, las primeras máquinas comenzaban a trabajar en el Valle de los Caídos para iniciar las catas previas al proyecto de resignificación impulsado por el Ejecutivo.

La coincidencia no parece casual. Ya en abril, el Gobierno había anunciado que presentaría durante el mes de junio el proyecto urbanístico vinculado a la resignificación del Valle de los Caídos, precisamente en las mismas fechas elegidas para el viaje apostólico de León XIV a España.

Del encuentro con el Papa a las perforaciones en el Valle

La jornada comenzó con el encuentro entre Sánchez y León XIV en la sede de la Nunciatura Apostólica. En la reunión participaron también el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin; el nuncio apostólico en España, monseñor Piero Pioppo; y el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.

Como obsequio institucional, el presidente entregó al Pontífice un olivo español de trece años de antigüedad, presentado por el Gobierno como un símbolo de paz y entendimiento.

Según ha adelantado Alex Navajas, periodista de El Debate, durante la misma jornada, mientras León XIV intervenía ante las Cortes Generales en uno de los actos más relevantes de su visita, las primeras máquinas accedían al Valle de los Caídos para iniciar los estudios técnicos sobre el terreno y comenzar las perforaciones en la explanada situada frente a la basílica pontificia.

Un calendario diseñado para junio

El inicio de las obras constituye un nuevo paso dentro del proyecto de resignificación promovido por el Ejecutivo.

Ya durante la Asamblea Plenaria de abril de la Conferencia Episcopal Española trascendió que el Gobierno pretendía comenzar en junio el proyecto ganador del concurso para transformar el recinto. En aquel momento, el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, dejó claro además que el Ejecutivo estaba dispuesto a utilizar los instrumentos legales necesarios para evitar cualquier retraso en las actuaciones previstas.

La puesta en marcha de las perforaciones durante la visita papal confirma el calendario que el Gobierno había diseñado meses atrás y con una intención milimétricamente calculada.

Una grieta para transformar la explanada

Las obras permitirán analizar la composición y estabilidad del terreno antes de ejecutar el proyecto arquitectónico denominado La base y la cruz.

La propuesta contempla así, una transformación profunda de la explanada principal del Valle de los Caídos. Entre sus elementos más llamativos figura la apertura de una gran grieta que atravesaría el espacio de lado a lado.

Según la explicación oficial, esta intervención pretende «romper la simetría autoritaria original» y simbolizar el diálogo y el reencuentro.

El proyecto incluye además la construcción de un museo subterráneo de más de 3.500 metros cuadrados dedicado a la memoria histórica y la modificación de diversos elementos del conjunto monumental.

Con las primeras perforaciones ya en marcha, el Gobierno pasa de los anuncios a la ejecución material de un proyecto que transformará de manera significativa el Valle de los Caídos.

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