Nueve mártires salesianos son beatificados en Cracovia: «No celebramos la muerte, sino la gloria de Cristo»

Nueve mártires salesianos son beatificados en Cracovia: «No celebramos la muerte, sino la gloria de Cristo»
Foto: Oficina de Prensa de la Archidiócesis de Cracovia

Nueve sacerdotes salesianos asesinados durante la Segunda Guerra Mundial fueron beatificados este sábado en el Santuario de San Juan Pablo II de Cracovia. Durante la ceremonia, el cardenal Marcello Semeraro recordó la influencia que los salesianos tuvieron en la vocación de Karol Wojtyła y presentó a los nuevos beatos como un ejemplo de fidelidad a Cristo hasta el martirio.

La celebración estuvo presidida por el prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, quien subrayó que la Iglesia no conmemora principalmente las circunstancias trágicas de la muerte de los nuevos beatos, sino la gloria de Jesucristo manifestada en su testimonio. Según informó la Conferencia Episcopal de Polonia, los mártires salesianos permanecieron fieles a su vocación sacerdotal hasta el derramamiento de sangre.

«No celebramos la muerte, sino la gloria de Cristo»

En la homilía de la beatificación de Jan Świerc y sus ocho compañeros, Semeraro explicó que el acontecimiento debe entenderse a la luz de Cristo Buen Pastor, que entrega su vida por sus ovejas.

«No celebramos hoy la tristeza de aquellos acontecimientos, sino más bien la gloria de Jesucristo que resplandece en el testimonio de estos sacerdotes, hijos de san Juan Bosco, que como Cristo y con Cristo entregaron su vida», afirmó.

El cardenal recordó que los nuevos beatos dedicaron su ministerio a la educación de los jóvenes, al cuidado de los pobres y a la formación cristiana. Cuando la persecución nazi golpeó a la Iglesia en Polonia, permanecieron fieles a su misión y aceptaron el martirio antes que renunciar a ella.

«Su sangre derramada en espíritu de fidelidad evangélica a Cristo se convirtió en una verdadera semilla de paz y fraternidad en tiempos tan oscuros y violentos», señaló.

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El ambiente salesiano que marcó a Karol Wojtyła

Uno de los momentos más significativos de la homilía fue el recuerdo de la influencia que los salesianos ejercieron sobre el joven Karol Wojtyła antes de su entrada en el seminario.

Los religiosos desarrollaban su labor pastoral en la parroquia de San Estanislao Kostka, en el barrio de Dębniki, donde maduró la vocación del futuro Juan Pablo II. Algunos de los nuevos beatos desempeñaron allí su ministerio antes de ser detenidos por los nazis y enviados a campos de concentración.

Semeraro citó un pasaje de Don y misterio, en el que Juan Pablo II evocó el impacto que tuvo aquel entorno salesiano en su discernimiento vocacional.

«Pienso que el ambiente salesiano desempeñó un papel importante en el proceso de formación de mi vocación», escribió el Pontífice polaco.

El prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos recordó también la figura de Jan Tyranowski, el laico que acompañó espiritualmente a Wojtyła durante la ocupación alemana y que frecuentaba aquella misma parroquia salesiana.

Un mensaje a los jóvenes

Dirigiendose a los jóvenes, Semeraro les recordó que la Iglesia no los considera únicamente como su futuro, sino como una presencia viva en el presente. Frente a una cultura que propone «libertad sin verdad, felicidad sin responsabilidad y éxito sin sacrificio», el cardenal presentó el Evangelio como el camino capaz de responder a las aspiraciones más profundas del corazón humano.

«Tened el valor de abrir vuestro corazón a la voz de Cristo, el Buen Pastor, en los momentos de incertidumbre, cuando el futuro parece poco claro o cuando os sentís solos», exhortó.

El purpurado añadió una de las frases más destacadas de la celebración: «El Señor no os llama a renunciar a vuestros sueños, sino a purificarlos e iluminarlos».

Según explicó, Cristo conoce las heridas, las preguntas y el deseo de ser amado que existen en cada persona, y precisamente por ello llama a una vida auténtica y capaz de convertirse en un don para los demás.

La advertencia frente a la «soledad digital»

Al dirigirse al conjunto de los fieles, Semeraro alertó sobre lo que definió como una «soledad digital», una realidad cada vez más extendida en una época marcada por la comunicación virtual.

El cardenal señaló que las nuevas tecnologías pueden crear una ilusión de cercanía sin sustituir las relaciones personales auténticas ni el encuentro con Dios.

«Se llega a ser santo ante todo escuchando la voz de Dios y entrando en diálogo con Él a través de las formas concretas que nos ofrece la vida de la Iglesia», afirmó.

También animó a sacerdotes, religiosos y laicos a no dejarse vencer por el desánimo cuando las comunidades atraviesan momentos de cansancio o dificultad, y los exhortó a volver a escuchar la voz del Buen Pastor para responder con valentía a la llamada de Cristo.

Al concluir la celebración, Semeraro pidió oraciones por la paz y encomendó a la intercesión de los nuevos beatos a quienes sufren las consecuencias de la guerra, para que nunca falten hombres y mujeres capaces de llevar esperanza, amor y fraternidad incluso en las circunstancias más difíciles.

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