Una tarjeta de residencia, un lazo de recién nacido y unas sandalias: los regalos que recibió León XIV en Cáritas Madrid

Una tarjeta de residencia, un lazo de recién nacido y unas sandalias: los regalos que recibió León XIV en Cáritas Madrid

La visita de León XIV al centro CEDIA 24 Horas de Cáritas Madrid estuvo acompañada por tres testimonios personales que precedieron al discurso del Pontífice. Una madre inmigrante llegada desde Cuba, un joven senegalés que reconstruyó su vida en España y una voluntaria que trabaja con víctimas de trata compartieron sus experiencias ante el Papa y le entregaron diversos objetos simbólicos relacionados con sus historias.

El lazo de dos niños nacidos en Madrid

La primera en intervenir fue Niurka, una mujer cubana de 33 años que llegó a España hace menos de un año embarazada y sin familiares cercanos en el país.

Durante su intervención explicó que fue acogida en el Hogar Santa Bárbara, un recurso de la archidiócesis de Madrid destinado a mujeres embarazadas o con hijos pequeños en situación de vulnerabilidad. Allí nacieron sus hijos, Ares y Atenea, que posteriormente recibieron el Bautismo.

Como recuerdo de esa experiencia, entregó al Papa un lazo con los nombres de los dos niños, similar a los que se colocan a los recién nacidos en los hospitales. Según explicó, el objeto representaba una etapa especialmente difícil de su vida y el apoyo recibido durante esos meses.

La tarjeta de residencia de un inmigrante senegalés

El segundo testimonio fue el de Khadry, un inmigrante procedente de Senegal que llegó a España en 2020, en plena pandemia de la COVID-19.

Según relató, los primeros meses estuvieron marcados por la incertidumbre y las dificultades derivadas de su nueva situación. Con el tiempo consiguió incorporarse al mercado laboral y regularizar su situación administrativa.

Como símbolo de ese proceso, entregó a León XIV una réplica de su tarjeta de residencia. El documento, explicó, representa los años de espera, esfuerzo y trámites que culminaron con la obtención de la autorización para residir legalmente en España.

Durante su intervención manifestó también su deseo de regresar temporalmente a Senegal para reencontrarse con su familia y compartir con ellos esta nueva etapa de su vida.

Unas sandalias como símbolo de acompañamiento

La tercera intervención corrió a cargo de Alicia, voluntaria del Proyecto Esperanza de las Religiosas Adoratrices, dedicado al acompañamiento de mujeres víctimas de trata y explotación.

En representación de numerosos voluntarios vinculados a la pastoral social de la archidiócesis de Madrid, explicó algunos aspectos del trabajo que realizan junto a personas en situación de vulnerabilidad.

Como obsequio al Pontífice, entregó unas sandalias inspiradas en el episodio bíblico de Moisés ante la zarza ardiente. Según señaló, el gesto pretendía representar el respeto hacia las personas acompañadas y el camino compartido con quienes atraviesan situaciones especialmente difíciles.

Tres historias antes del mensaje del Papa

Los tres testimonios fueron escuchados por León XIV antes de pronunciar su discurso ante trabajadores, voluntarios y usuarios del centro.

Posteriormente, el Pontífice agradeció las experiencias compartidas y afirmó que reflejaban «experiencias dolorosas, pero sobre todo llenas de luz».

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