Las tradicionales Fiestas Juánicas de Reims, en Francia, dedicadas desde hace décadas a conmemorar a Santa Juana de Arco, se celebran este fin de semana bajo una nueva estrategia de comunicación que ha suscitado críticas entre quienes denuncian una progresiva dilución de las referencias cristianas en el espacio público francés. Aunque la santa sigue presente en los actos y recreaciones históricas, desde el 2025 la ciudad promociona el evento principalmente bajo la denominación «Reims, la Epopeya Legendaria».
El cambio puede parecer únicamente terminológico, pero afecta al corazón mismo de unas celebraciones nacidas para recordar a una de las figuras más importantes de la historia y de la espiritualidad francesas. Durante generaciones, hablar de las Fiestas Juánicas era hablar de Juana de Arco. Hoy, sin embargo, su nombre aparece cada vez menos en la comunicación principal del acontecimiento.
La santa que condujo al rey hasta Reims
La relación entre Juana de Arco y Reims es inseparable. Fue en esta ciudad donde culminó la misión que, según afirmó la propia santa, había recibido de san Miguel, santa Catalina y santa Margarita: conducir al delfín Carlos hasta su coronación para restaurar la legitimidad del reino de Francia.
Tras la liberación de Orleans, Juana acompañó al futuro Carlos VII hasta la catedral de Reims, donde el 17 de julio de 1429 fue solemnemente coronado rey. Aquel episodio no solo cambió el curso de la Guerra de los Cien Años, sino que convirtió a Reims en uno de los escenarios fundamentales de la epopeya juánica.
Durante décadas, las celebraciones organizadas en la ciudad recordaron expresamente este acontecimiento mediante procesiones, recreaciones medievales, desfiles históricos y actos dedicados a la memoria de la Doncella de Orleans.
De las Fiestas Juánicas a una marca más neutra
Las autoridades municipales aseguran que no existe ninguna voluntad de eliminar la figura de Juana de Arco y sostienen que la nueva denominación busca ampliar el enfoque de las celebraciones para incorporar otros elementos del patrimonio histórico de Reims, especialmente los vinculados a las coronaciones reales.
Sin embargo, el cambio de lenguaje no ha pasado desapercibido. La expresión «Reims, la Epopeya Legendaria» desplaza a un segundo plano una referencia que durante décadas identificó de forma inmediata la razón de ser de la fiesta.
La sustitución de una denominación directamente asociada a Santa Juana de Arco por una fórmula más amplia y abstracta refleja una tendencia cada vez más frecuente en Europa occidental: mantener los elementos históricos y culturales mientras se atenúan las referencias religiosas que les dieron origen y se adecuen al relato político.
Una santa en el corazón de la identidad francesa
Juana de Arco no es únicamente un personaje histórico. Canonizada por Benedicto XV en 1920, fue proclamada patrona secundaria de Francia por la Santa Sede dos años más tarde.
Seis siglos después de su martirio, continúa siendo una de las santas más veneradas del país y una figura estrechamente ligada a la identidad nacional francesa. Su testimonio de fe, su fidelidad a la misión que decía haber recibido de Dios y su papel decisivo en la historia de Francia siguen despertando admiración mucho más allá del ámbito religioso.
Ahora la cuestión de fondo no es si Juana de Arco sigue presente en las festividades. Lo que está en juego es el lugar que ocupa en la identidad misma de una celebración nacida para recordar su misión y su legado.