El obispo emérito Joseph Strickland publicó una extensa reflexión crítica sobre la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV, centrada en la inteligencia artificial, el transhumanismo y la dignidad humana, en la que advierte sobre lo que considera un desplazamiento del centro de la teología católica “de Dios al hombre”.
“La verdadera caridad requiere claridad”
Al inicio de su escrito, el obispo estadounidense asegura que su intención no es generar división dentro de la Iglesia, sino ofrecer discernimiento doctrinal ante ciertos enfoques presentes en el documento pontificio.
“La verdadera caridad requiere claridad”, escribe Strickland, añadiendo que “los fieles merecen pastores dispuestos a hablar honestamente cuando ciertos énfasis o marcos teológicos parecen capaces de conducir a las almas a la confusión”.
El obispo reconoce que la encíclica contiene numerosos elementos “claramente católicos e incluso admirables”, entre ellos el rechazo al transhumanismo, la crítica a la tecnocracia, la defensa de la dignidad humana o las advertencias sobre la manipulación tecnológica y la inteligencia artificial.
Sin embargo, sostiene que el problema principal no reside en afirmaciones doctrinalmente erróneas, sino en “la orientación general” y el “centro de gravedad teológico” del documento.
La crítica al “desplazamiento” hacia el hombre
Strickland afirma que la encíclica pone un énfasis excesivo en conceptos como “la dignidad humana”, “la fraternidad”, “la solidaridad” o “las relaciones humanas”, hasta el punto de correr el riesgo de “oscurecer la primacía de Dios, del pecado, de la redención y de la salvación”.
“La teología católica comienza con Dios”, escribe el obispo, insistiendo en que la dignidad del hombre “fluye de Dios y permanece subordinada a Dios”.
Según Strickland, el texto de León XIV presenta con frecuencia a Cristo principalmente como “la revelación de la auténtica humanidad” o “el modelo de comunión”, dejando en segundo plano su papel como Redentor y Salvador del pecado.
“Hay momentos en que Cristo parece más importante como cumplimiento de la humanidad que como Salvador del pecado”, advierte el obispo estadounidense.
Preocupación por un “humanismo cristianizado”
Otro de los puntos centrales de la reflexión es la preocupación de Strickland por lo que describe como una posible deriva hacia un “humanismo cristianizado”.
El obispo sostiene que el documento habla extensamente sobre sistemas de poder, tecnocracia, guerra o injusticia económica, pero dedica “comparativamente poco espacio” al pecado original, la penitencia, el juicio o el destino eterno del alma.
“La crisis más profunda no es la tecnología; la crisis es el hombre separado de Dios”, afirma.
Finalmente, Strickland advierte que “el mundo no necesita una nueva religión centrada en la humanidad. El mundo necesita el Evangelio”.