«No basta con mantener estructuras»: el rector del Pontificio Colegio Español en Roma alerta del agotamiento silencioso de muchos sacerdotes

«No basta con mantener estructuras»: el rector del Pontificio Colegio Español en Roma alerta del agotamiento silencioso de muchos sacerdotes

La sobrecarga pastoral, la secularización creciente y el desgaste acumulado tras años de ministerio están llevando a no pocos sacerdotes a una situación de profundo cansancio físico y espiritual. Así lo advierte el rector del Pontificio Colegio Español de San José en Roma, el P. Carlos Comendador, quien considera urgente cambiar un modelo pastoral que, en muchos casos, ha convertido al clero en simple “mantenedor de estructuras caducas”.

En una entrevista concedida a ACI Prensa, el sacerdote español alerta de que numerosos presbíteros viven atrapados en dinámicas agotadoras, absorbidos por tareas administrativas y pastorales que apenas dejan espacio para la vida interior, la fraternidad sacerdotal o el discernimiento personal.

El desgaste de un clero cada vez más sobrecargado

Las declaraciones del rector llegan tras la celebración del Curso de Actualización Sacerdotal organizado en el Pontificio Colegio Español de Roma, en el que participaron 28 sacerdotes de 12 diócesis españolas.

Según explica el P. Comendador, este tipo de encuentros permiten a los sacerdotes “detenerse” y salir temporalmente de un ritmo ministerial que, en muchos casos, termina consumiendo lentamente al clero.

“Reducir la velocidad de nuestro ritmo para dedicarnos el tiempo y la atención que nos robamos a nosotros mismos en el trajín del día a día”, resume.

La situación se ha agravado especialmente en diócesis donde el descenso de vocaciones ha provocado que menos sacerdotes tengan que atender más parroquias, más responsabilidades y comunidades cada vez más envejecidas en una sociedad crecientemente descristianizada.

El peligro del “funcionariado de lo sagrado”

Uno de los diagnósticos más duros realizados por el rector del Colegio Español apunta al riesgo de convertir el sacerdocio en una mera gestión mecánica de servicios religiosos.

“Se corre el peligro de ofrecer servicios pastorales mecánicos que la sociedad actual muchas veces no valora”, advierte.

El sacerdote habla incluso de una posible fractura interior en algunos presbíteros, cuando el ejercicio externo del ministerio termina separándose de la propia vida espiritual y vocacional.

Junto a ello, señala como amenazas crecientes el individualismo, la pérdida de fraternidad sacerdotal y el desgaste humano acumulado tras décadas de ministerio.

“Ya no basta con esperar”

Para el P. Comendador, el gran problema de fondo es que muchas estructuras eclesiales continúan funcionando con esquemas pensados para una sociedad que ya no existe.

“Necesitamos transitar desde un modelo de meros ‘mantenedores’ de estructuras caducas hacia un perfil de auténticos misioneros”, afirma.

A su juicio, la Iglesia no puede limitarse a conservar inercias pastorales mientras la secularización avanza y el número de fieles disminuye en numerosos lugares.

“Ya no basta con esperar; hay que salir de los templos y anunciar el Evangelio a quienes no conocen a Cristo”, subraya.

La propuesta de una “cultura del descanso sabático”

Frente a esta situación, el rector del Pontificio Colegio Español propone instaurar en las diócesis una auténtica “cultura del descanso sabático” para los sacerdotes.

La idea consistiría en ofrecer períodos prolongados de renovación espiritual y humana —de tres meses, seis meses o incluso un año— al cumplir determinadas etapas del ministerio sacerdotal, como los 10, 15 o 25 años de ordenación.

Según explica, estos tiempos permitirían al sacerdote releer serenamente su vida, revisar su ministerio y recuperar el sentido profundo de su vocación lejos del desgaste cotidiano.

El objetivo, sostiene, no es simplemente descansar, sino evitar que el cansancio termine apagando el impulso espiritual y misionero de sacerdotes que llevan años sosteniendo casi en solitario parroquias, comunidades y estructuras eclesiales cada vez más debilitadas.

Ayuda a Infovaticana a seguir informando