La archidiócesis de Viena ha confirmado oficialmente que Toni Faber dejará en 2027 la dirección de la parroquia de la catedral de San Esteban tras casi treinta años en el cargo. Sin embargo, el arzobispo Josef Grünwidl ha dejado claro que no pretende apartar al polémico sacerdote austríaco de la vida pastoral ni de la escena pública eclesial.
Lejos de anunciar una retirada clara, Grünwidl insistió en varias ocasiones en que Faber continuará vinculado a la catedral y seguirá desempeñando funciones pastorales en Viena.
Grünwidl evita una ruptura con Faber
En declaraciones a la radio pública austríaca ORF, el arzobispo justificó el relevo apelando principalmente a la larga permanencia de Faber en el cargo y a su próxima llegada a la edad de jubilación.
“Nadie había ejercido este cargo durante 30 años”, afirmó Grünwidl, destacando incluso el “récord” alcanzado por el sacerdote.
Pero al mismo tiempo quiso subrayar que no se trata de una salida real de la primera línea eclesial. El arzobispo aseguró valorar mucho el trabajo de Faber y descartó expresamente cualquier alejamiento de la pastoral o del entorno de la catedral de San Esteban.
El mensaje transmitido desde Viena parece claro: se produce un relevo institucional, pero no una corrección de rumbo respecto a la figura y al estilo pastoral de Toni Faber.
Un sacerdote marcado por las polémicas
Toni Faber es desde hace años una de las figuras más mediáticas y controvertidas de la Iglesia austríaca.
Además de sus frecuentes apariciones públicas, el sacerdote vienés ha protagonizado debates por sus posiciones críticas con el celibato sacerdotal y por un estilo pastoral identificado habitualmente con sectores progresistas de la Iglesia centroeuropea.
En los últimos meses, medios austríacos también se hicieron eco de controversias relacionadas con su estilo de vida y con apariciones públicas acompañado de mujeres, aumentando la presión sobre la archidiócesis vienesa.
Pese a ello, Grünwidl ha optado por mantenerle visible dentro de la vida pastoral de la diócesis.
Faber quiere seguir siendo un “puente”
Por su parte, el propio Toni Faber dejó claro que no contempla una retirada discreta.
“Ser sacerdote y pastor está inscrito en mi ADN”, afirmó, explicando además que desea continuar ejerciendo una función de “puente” entre la Iglesia y ámbitos como la política, la economía, la cultura y la sociedad.
Entre sus posibles nuevas responsabilidades mencionó incluso la pastoral urbana en el centro de Viena.
La continuidad de una línea eclesial en Austria
La decisión refleja también la situación particular de la Iglesia austríaca, donde muchos de los sectores reformistas y mediáticos continúan manteniendo una fuerte influencia pese al desplome de la práctica religiosa y de las vocaciones.
Aunque Faber dejará formalmente la dirección de la catedral de San Esteban, la archidiócesis ha querido dejar claro que seguirá siendo una figura visible y activa dentro de la pastoral vienesa.
El relevo no representa tanto un cambio de orientación como una reorganización interna cuidadosamente controlada para evitar una ruptura pública con uno de los rostros más conocidos —y discutidos— del catolicismo austríaco.