El papa León XIV presentará este lunes, 25 de mayo su primera encíclica, Magnifica Humanitas, acompañado de un invitado poco habitual en este tipo de actos: Christopher Olah, cofundador de Anthropic, una de las compañías de inteligencia artificial más influyentes del mundo y creadora del asistente Claude.
La presencia de un alto ejecutivo tecnológico en la presentación oficial de una encíclica papal supone un hecho inédito y refleja la creciente relación entre el Vaticano y las grandes empresas de inteligencia artificial en torno a la llamada “ética” de la IA.
El Vaticano y Silicon Valley estrechan lazos
Según informó OSV News, Anthropic lleva meses organizando encuentros con líderes religiosos, filósofos y expertos en ética para debatir sobre el impacto de la inteligencia artificial en la humanidad.
La compañía asegura defender un modelo de IA “seguro” y “centrado en el ser humano”, un lenguaje muy próximo al utilizado por diversos organismos vaticanos durante los últimos años.
No es casualidad. Desde el pontificado de Francisco, la Santa Sede ha intensificado el diálogo con gigantes tecnológicos y expertos en inteligencia artificial. En 2020, la Pontificia Academia para la Vida impulsó el documento Rome Call for AI Ethics, firmado junto a Microsoft, IBM y organismos internacionales.
Ahora, con León XIV, esa relación parece dar un paso más visible y simbólico.
Una encíclica sobre la inteligencia artificial como nueva cuestión social
El documento llevará por título Magnifica Humanitas y abordará la defensa de la dignidad humana ante el avance de la inteligencia artificial.
La encíclica está fechada el 15 de mayo, aniversario de Rerum Novarum, la histórica encíclica de León XIII sobre la cuestión obrera. El gesto deja entrever que León XIV considera la revolución tecnológica actual como una nueva gran cuestión social para la Iglesia.
La inteligencia artificial ya afecta directamente al trabajo, la educación, la guerra, la información, la vigilancia masiva y la propia comprensión del hombre. El Vaticano quiere situarse en el centro de ese debate global.
El gran reto: defender una verdadera antropología cristiana
La cuestión central para la Iglesia será evitar que la defensa de la dignidad humana quede reducida al lenguaje ambiguo del humanismo tecnológico contemporáneo.
La inteligencia artificial no plantea únicamente problemas de regulación o seguridad. La cuestión de fondo es antropológica: qué es el hombre, cuál es su dignidad y qué límites no pueden cruzarse en nombre del progreso técnico.
La Iglesia afronta así uno de los desafíos más decisivos del siglo XXI: ofrecer una visión verdaderamente cristiana del ser humano en una cultura cada vez más dominada por algoritmos, automatización y poder tecnológico.