El obispo de Ratisbona alerta del colapso de la fe en Alemania: «Solo el 28% cree que Jesucristo es el Hijo de Dios»

El obispo de Ratisbona alerta del colapso de la fe en Alemania: «Solo el 28% cree que Jesucristo es el Hijo de Dios»

El obispo de Ratisbona, Rudolf Voderholzer, ha lanzado una seria advertencia sobre la profunda crisis de fe que atraviesa Alemania y ha criticado la deriva de una Iglesia que, según él, se ha convertido en la Iglesia universal en “la que problematiza todo y lo cuestiona todo”. En una extensa entrevista concedida al canal católico K-TV, el prelado alemán defendió la necesidad de volver a poner a Cristo en el centro de la predicación y alertó del vaciamiento espiritual provocado por décadas de secularización.

La entrevista parte de un dato especialmente preocupante: según una encuesta del Instituto Allensbach citada durante la conversación, solo el 28% de los alemanes cree actualmente que Jesucristo es el Hijo de Dios. Para Voderholzer, esta situación refleja algo más profundo que una simple pérdida de práctica religiosa.

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“Debería preocuparnos enormemente”

El obispo relacionó directamente esta caída de la fe con el proceso de secularización que afecta desde hace décadas a Europa occidental.

“Es una consecuencia de la secularización y debería preocuparnos enormemente en todos los ambientes eclesiales”, afirmó.

A su juicio, la Iglesia debería concentrarse prioritariamente en recuperar la centralidad del anuncio cristiano, en lugar de dispersarse en otros debates secundarios.

“Lo primero y más importante debería ser preguntarnos cómo volver a colocar en el centro de nuestra predicación aquello que constituye el cristianismo”, señaló.

Voderholzer resumió la esencia de la fe cristiana recurriendo a una célebre fórmula del obispo Johann Michael Sailer: “Dios en Cristo, la salvación para el mundo pecador”. Según explicó, cuando esta verdad deja de ocupar el centro, todas las demás expresiones del cristianismo quedan debilitadas, incluida la acción social de la Iglesia.

Críticas a la deriva de la Iglesia alemana

Durante la entrevista, el obispo de Ratisbona dejó entrever una crítica clara a determinadas corrientes eclesiales presentes en Alemania. Citando al teólogo jesuita Henri de Lubac, recordó cómo este advirtió ya hace décadas del peligro de una “autodestrucción de la Iglesia” cuando la sociología sustituye a la teología y la filosofía.

Voderholzer lamentó que en muchos ambientes eclesiales la proclamación de Cristo haya quedado eclipsada por un enfoque excesivamente horizontal y sociológico.

“La acción social y caritativa debe ser consecuencia de la proclamación de Cristo, no sustituirla”, afirmó.

El obispo también denunció que la Iglesia alemana es percibida desde otras partes del mundo como una Iglesia obsesionada con cuestionarlo todo.

“En Alemania somos vistos como los que problematizan todo y lo ponen todo en cuestión”, reconoció.

Madagascar, Francia y el despertar de los jóvenes

Frente al panorama alemán, Voderholzer destacó el vigor espiritual que ha encontrado recientemente en Madagascar, donde visitó comunidades católicas llenas de entusiasmo y alegría pese a la pobreza material.

“He podido experimentar una Iglesia pobre, pero llena de alegría en la fe”, explicó.

Según relató, las celebraciones litúrgicas multitudinarias y el fervor de miles de jóvenes contrastan con el cansancio espiritual que percibe en Europa.

Sin embargo, el obispo también señaló signos esperanzadores en Occidente. Mencionó especialmente el caso de Francia, Inglaterra y Estados Unidos, donde observa una creciente búsqueda de una fe “auténtica” e “íntegra” entre las nuevas generaciones.

“Muchos jóvenes ya no se conforman con una predicación meramente sociológica o horizontal”, afirmó.

También destacó el renovado interés por la belleza de la liturgia y recordó que en Francia algunas diócesis se están viendo desbordadas por el creciente número de adultos jóvenes que solicitan el bautismo.

La crisis de vocaciones como síntoma de una crisis de fe

Otro de los temas centrales de la entrevista fue el desplome de las vocaciones sacerdotales y religiosas en Alemania. Voderholzer aseguró sentirse personalmente preocupado por la situación y subrayó que la escasez de sacerdotes no es el problema principal, sino el síntoma visible de una crisis más profunda.

“La falta de vocaciones es un síntoma de la disminución de la fuerza de la fe”, explicó.

Frente a soluciones puramente organizativas o estructurales, insistió en que la Iglesia necesita recuperar credibilidad, sustancia doctrinal y confianza en sí misma.

“Cuando la Iglesia recupere sustancia de fe y autoestima, las vocaciones llegarán por sí solas”, aseguró.

Elogios al papa León XIV

Voderholzer dedicó también unas palabras al papa León XIV, de quien dijo sentirse “muy, muy contento”. El obispo elogió especialmente las continuas referencias del Pontífice a san Agustín y vio en ello una continuidad con Benedicto XVI.

Asimismo, destacó positivamente el estilo litúrgico y la estética del nuevo Papa, que —según indicó— se distancia parcialmente del estilo de Francisco.

“Los católicos podemos estar orgullosos de tener un Papa que habla claramente a los poderosos sin perder la calma”, afirmó al referirse también a las recientes intervenciones internacionales de León XIV.

Las declaraciones de Rudolf Voderholzer vuelven a poner de manifiesto la división interna dentro del catolicismo alemán entre quienes consideran que la prioridad de la Iglesia debe centrarse en reformas estructurales y quienes sostienen que la verdadera crisis de Occidente es, ante todo, una crisis de fe, de identidad y de pérdida del sentido sobrenatural del cristianismo.

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