La diócesis de Zamora inauguró este domingo la nueva Capilla de Adoración Perpetua “Reina de la Paz”, un espacio destinado a la oración continua ante el Santísimo Sacramento que permanecerá abierto las 24 horas del día durante todo el año en pleno centro de la ciudad.
Según informó la misma diócesis, la nueva capilla está situada en la calle Ramos Carrión, 18, en el antiguo local de la librería diocesana, y nace con el objetivo de ofrecer a fieles y visitantes un lugar permanente de silencio, recogimiento y adoración eucarística.
La apertura oficial comenzó con una misa en la iglesia de San Andrés presidida por el obispo de Zamora, Fernando Valera, tras la cual cientos de fieles acompañaron en procesión al Santísimo Sacramento hasta la nueva capilla, donde quedó instaurada formalmente la adoración perpetua.
El obispo define la capilla como “el corazón latente” de la diócesis
Durante la homilía, pronunciada coincidiendo con la solemnidad de la Ascensión del Señor, el obispo destacó el sentido espiritual de la nueva capilla y aseguró que será “el corazón latente de nuestra Iglesia zamorana, un faro encendido día y noche”.
Fernando Valera subrayó además que la adoración eucarística no debe entenderse como una huida del mundo, sino como una fuente de transformación interior y de compromiso cristiano.
“La Adoración Perpetua que hoy inauguramos no nos aleja del mundo, sino que nos llena de la mirada de Dios sobre el mundo”, afirmó el obispo en su predicación.
El prelado invitó también a los fieles a trabajar “por el bien común, por la justicia y por la paz”, vinculando la oración eucarística con la vida cotidiana y el compromiso social cristiano.
Una capilla abierta de forma permanente
La nueva capilla permanecerá abierta de manera ininterrumpida gracias a los turnos organizados por los adoradores inscritos, aunque también estará accesible para cualquier persona que desee acudir libremente a rezar.
Además, desde este lunes 18 de mayo se celebrará diariamente la Eucaristía a las 08:00 horas, de lunes a domingo.
En su homilía, el obispo describió la nueva capilla como “un remanso de paz abierto día y noche para cualquier persona que busque un momento de recogimiento y silencio” y como “un faro de oración continua” para toda la diócesis.