El papa León XIV recibió este lunes en audiencia en el Vaticano a Su Santidad Aram I, Catholicos de la Iglesia Apostólica Armenia de Cilicia, en un encuentro marcado por el impulso al diálogo ecuménico y la preocupación compartida por la situación de los cristianos en Oriente Medio.
La reunión tuvo lugar en el Palacio Apostólico Vaticano e incluyó un coloquio privado, la presentación de la delegación armenia, el intercambio de discursos y un momento de oración común en la capilla Urbano VIII.
Durante su intervención, León XIV subrayó los vínculos históricos y espirituales entre la Iglesia católica y la Iglesia apostólica armenia, evocando especialmente la figura de san Pablo y el papel histórico de Cilicia en la vida del cristianismo oriental.
“No puede haber restauración de la comunión entre nuestras Iglesias sin unidad en la fe”, afirmó el Pontífice, en una de las frases más significativas de un discurso centrado en la cuestión ecuménica.
León XIV insiste en reactivar el diálogo teológico
El Papa agradeció expresamente el compromiso de Aram I con el ecumenismo y destacó la labor desarrollada desde 2003 por la Comisión Mixta Internacional para el Diálogo Teológico entre la Iglesia católica y las Iglesias ortodoxas orientales.
Ese diálogo, explicó León XIV, ha permitido publicar documentos conjuntos sobre la naturaleza de la Iglesia, la comunión en el cristianismo primitivo y los sacramentos.
Sin embargo, el Pontífice reconoció también la existencia de dificultades recientes y expresó su deseo de que las conversaciones “continúen con renovado vigor”.
El Papa recuerda el papel histórico de la Iglesia armenia
Durante el encuentro, León XIV recordó además la dimensión histórica del vínculo entre Roma y la sede armenia de Cilicia, particularmente intensa durante la Edad Media y reactivada tras el Concilio Vaticano II.
El Pontífice elogió también la figura de san Nersés el Gracioso, Catholicos armenio recientemente incorporado al Martirologio Romano, presentándolo como un “pionero del ecumenismo”.
Asimismo, destacó la trayectoria de Aram I en organismos ecuménicos internacionales y su papel en el Consejo Mundial de Iglesias y en el Consejo de Iglesias de Oriente Medio.
Preocupación por el futuro del Líbano
Una parte importante del discurso papal estuvo dedicada a la situación del Líbano, país del que procede Aram I y cuya estabilidad volvió a preocupar abiertamente al Pontífice.
León XIV describió al Líbano como una nación que durante décadas mostró al mundo la posibilidad de convivencia entre distintas culturas y religiones, pero advirtió de que actualmente su “unidad e integridad” vuelven a verse amenazadas.
El Papa aseguró además que reza diariamente por el pueblo libanés y por las Iglesias de Oriente Medio.
Finalmente, el encuentro concluyó con una oración conjunta al Espíritu Santo en vísperas de Pentecostés, pidiendo la unidad entre los cristianos y la paz para Oriente Medio.