Santiago Martín: «Si no hay sanciones en Alemania, quedará claro que a la Iglesia la gobierna el dios dinero»

Santiago Martín: «Si no hay sanciones en Alemania, quedará claro que a la Iglesia la gobierna el dios dinero»

El desafío abierto del episcopado alemán al Vaticano ha entrado, según el padre Santiago Martín, en una fase decisiva que compromete directamente la autoridad del Papa León XIV y la credibilidad del gobierno de la Iglesia.

En un análisis difundido en Magnificat TV, el fundador de los Franciscanos de María sostiene que la negativa de los obispos alemanes a retirar el bendicional para parejas homosexuales, divorciados vueltos a casar y convivientes constituye una desobediencia pública sin precedentes recientes y que, si no termina en sanciones, quedará demostrado que «quien manda en la Iglesia no es el Papa, sino el dios dinero».

El origen inmediato del conflicto se sitúa en noviembre de 2024, cuando el episcopado alemán remitió al Dicasterio para la Doctrina de la Fe un borrador de bendicional inspirado en la declaración Fiducia supplicans. Según relata Santiago Martín, el cardenal Víctor Manuel Fernández respondió apenas unos días después rechazando el texto y exigiendo modificaciones. Sin embargo, las cartas permanecieron secretas y, meses más tarde, en abril de 2025, con el Papa Francisco recién fallecido y la sede vacante, los obispos alemanes publicaron igualmente el bendicional sin atender las objeciones romanas.

El sacerdote considera especialmente grave que la publicación se produjera «con el Papa aún de cuerpo presente», interpretándolo como un gesto deliberado de desafío aprovechando el vacío de poder en Roma. A partir de ahí, numerosas diócesis alemanas comenzaron a aplicar las bendiciones litúrgicas a parejas en situaciones irregulares, mientras el Vaticano mantenía silencio.

La situación escaló definitivamente cuando el cardenal Reinhard Marx ordenó el pasado 20 de abril que los sacerdotes de Múnich aplicaran el bendicional en toda la archidiócesis. Apenas tres días después, el Papa León XIV respondió públicamente durante el vuelo de regreso de África afirmando que la Santa Sede «no está de acuerdo con la bendición formalizada de parejas homosexuales o en situaciones irregulares».

Para Santiago Martín, el gesto posterior del cardenal Marx agravó aún más la crisis. El arzobispo de Múnich calificó de «reaccionarios» a quienes critican el camino sinodal alemán y afirmó que esos ataques procedían de Estados Unidos. Muchos interpretaron aquellas palabras como una alusión indirecta al propio Pontífice, estadounidense y recién pronunciado contra el bendicional.

La tensión aumentó cuando el Dicasterio para la Doctrina de la Fe publicó finalmente, el pasado 3 de mayo, la carta enviada en 2024 rechazando el bendicional alemán. Aquello confirmó públicamente que Roma llevaba casi dos años tolerando una desobediencia abierta sin adoptar medidas disciplinarias. El padre Santiago Martín considera que este hecho ha dejado al descubierto «la pasividad del Vaticano para hacer cumplir la ley que él mismo promulga».

En su análisis, contrapone el trato dispensado a los obispos alemanes con el recibido por prelados considerados conservadores, como Joseph Strickland o Daniel Fernández Torres, apartados de sus cargos sin acusaciones doctrinales comparables. A su juicio, la diferencia solo puede entenderse por el enorme peso económico de la Iglesia alemana dentro de las finanzas vaticanas.

El secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, insinuó recientemente la posibilidad de sanciones canónicas, aunque expresó su deseo de evitar medidas disciplinarias. Para Santiago Martín, esa mera mención demuestra que Roma ha llegado «al límite». Sin embargo, advierte de que el tiempo corre contra el Papa: si Alemania no rectifica pronto y el Vaticano no actúa, la autoridad pontificia sufrirá un daño irreversible.

El sacerdote concluye con una afirmación especialmente dura: «Sería más honesto retirar los crucifijos y poner un becerro de oro». Según sostiene, si la desobediencia alemana termina sin consecuencias, quedará demostrado que el verdadero poder en la Iglesia no reside en Roma ni en la doctrina católica, sino en la capacidad económica de la Iglesia alemana.

Vídeo relacionado

El padre Santiago Martín analiza en Magnificat TV la rebelión alemana, las bendiciones homosexuales y la autoridad del Papa.


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