«Jesús nos esperó 47 días»: el hallazgo en una iglesia bombardeada del Líbano que conmueve a los cristianos

«Jesús nos esperó 47 días»: el hallazgo en una iglesia bombardeada del Líbano que conmueve a los cristianos

En medio de la devastación provocada por la guerra en el sur del Líbano, una pequeña iglesia greco-católica melquita de la localidad de Tibnin se convirtió en símbolo de esperanza para los cristianos de la región. El sacerdote Marios Khairallah aseguró haber encontrado intacto el pan eucarístico consagrado tras 47 días de abandono del templo a causa de los bombardeos.

Khairallah explicó a ACI MENA —la agencia en árabe de EWTN News— que el pan eucarístico permaneció sin alteraciones pese a que la iglesia estuvo cerrada y sin presencia humana durante 47 días.

“Después de 47 días, no hay explicación científica de por qué el pan no se echó a perder”, sostuvo el sacerdote. Sin embargo, recordó que para los católicos orientales esto no se interpreta simplemente como un hecho extraordinario, sino desde la fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía.

A diferencia de la tradición latina, en la Iglesia Greco-Católica Melquita el pan consagrado se prepara con levadura, siguiendo la tradición bizantina. Por ello, el hecho de que permaneciera intacto durante semanas en condiciones extremas fue recibido por muchos fieles como un signo providencial.

El sacerdote describió el episodio como “un mensaje de esperanza para la parroquia”, especialmente en una región marcada por el miedo, el desplazamiento forzado y la destrucción material.

La imagen de la Virgen permaneció en pie

Otro de los elementos que impactó a los habitantes de Tibnin fue que una imagen de la Virgen María permaneciera intacta entre los escombros del templo y los edificios dañados.

Khairallah describió la escena como la de “una madre que espera a sus hijos”, en referencia a los numerosos vecinos que todavía no habían podido regresar de forma definitiva a sus hogares.

La guerra obligó a abandonar la localidad a unas 55 familias católicas melquitas. Muchas de ellas continuaban viviendo temporalmente con familiares, amigos o en escuelas y monasterios adaptados como refugios improvisados.

Sin agua, electricidad ni ayuda suficiente

El sacerdote también denunció la situación crítica que atravesaba Tibnin. Según explicó, la localidad carecía prácticamente de servicios básicos: no había agua corriente, electricidad ni conexión a internet, mientras las bajas temperaturas agravaban todavía más las condiciones de vida.

Khairallah señaló además que la ayuda humanitaria recibida hasta entonces había sido muy limitada. La principal asistencia llegó a través de una misión papal y de algunas iniciativas particulares relacionadas con medicamentos y productos básicos.

El sacerdote elogió especialmente el papel del nuncio apostólico en el Líbano, el arzobispo Paolo Borgia, a quien definió como “un verdadero pastor y padre” por visitar las zonas afectadas incluso durante los bombardeos.

Un signo para los cristianos del sur del Líbano

La situación de los cristianos en el sur libanés sigue siendo especialmente delicada. La mayoría de los habitantes de Tibnin pertenecen a clases trabajadoras: agricultores, maestros, jubilados y militares, sin recursos suficientes para afrontar las consecuencias de la guerra y la crisis económica

En ese contexto, el hallazgo dentro de la iglesia de San Jorge fue interpretado por muchos fieles no sólo como un hecho extraordinario, sino también como un recordatorio espiritual en medio de la incertidumbre y la destrucción.

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