El proyecto de ley destinado a legalizar la eutanasia en Inglaterra y Gales ha quedado finalmente bloqueado después de no completar su tramitación parlamentaria antes del cierre de la sesión legislativa británica.
Aunque algunos titulares presentaron inicialmente el desenlace como una derrota en votación, el texto no fue rechazado formalmente, sino que decayó automáticamente al agotarse los plazos parlamentarios sin haber sido aprobado definitivamente por la Cámara de los Lores.
La iniciativa había sido aprobada en junio de 2025 por la Cámara de los Comunes y contemplaba autorizar la llamada “ayuda a morir” para enfermos terminales con una expectativa de vida inferior a seis meses.
El proyecto establecía un sistema sometido, al menos sobre el papel, a diversos controles médicos y jurídicos, incluyendo la evaluación de dos médicos y un panel de expertos, además de exigir que el propio paciente administrara la sustancia letal.
Una avalancha de enmiendas frenó la ley
Tras superar su primer trámite parlamentario, el texto pasó a la Cámara de los Lores, donde comenzó una revisión mucho más complicada de lo previsto.
Entre finales de 2025 y abril de 2026 se presentaron más de 1.200 enmiendas, lo que ralentizó enormemente la tramitación hasta hacer imposible su aprobación antes del cierre de la legislatura parlamentaria.
En el sistema británico, cuando un proyecto no completa todo el recorrido legislativo antes de finalizar la sesión, queda automáticamente archivado y debe comenzar desde cero si se quiere volver a presentar.
Lord Falconer, uno de los principales impulsores del texto, acusó a los opositores de haber utilizado tácticas de bloqueo parlamentario para impedir la aprobación definitiva de la ley.
Las encuestas reflejan fuertes dudas sociales
El fracaso del proyecto coincide además con la publicación de varios sondeos que muestran un creciente escepticismo entre la población británica respecto a este tipo de leyes. Según una encuesta elaborada por More in Common, sólo un 29% de los ciudadanos quiere que se vuelva a presentar cuanto antes el mismo proyecto de ley. En cambio, un 53% considera que la propuesta no debería regresar o que, en caso de hacerlo, tendría que incluir garantías mucho más estrictas.
La encuesta refleja además una amplia preocupación por la protección de enfermos, ancianos y personas vulnerables. Un 90% de los encuestados consideró imprescindible que se ofrezcan primero cuidados paliativos antes de recurrir al suicidio asistido. Asimismo, un 71% defendió la necesidad de que exista autorización judicial previa para cada caso, una garantía que había sido eliminada del texto durante su tramitación parlamentaria.
Otro de los datos más llamativos es que el 95% de los participantes reclamó normas estrictas para evitar presiones familiares o económicas sobre los pacientes.
El debate sigue abierto en Europa
El desenlace británico llega en un momento en que el debate sobre la eutanasia y el suicidio asistido continúa avanzando en distintos países europeos Frente a estas propuestas, numerosos obispos y organizaciones católicas siguen reclamando un mayor desarrollo de los cuidados paliativos y del acompañamiento integral a enfermos terminales y personas dependientes.