El obispo estadounidense Joseph Strickland ha denunciado duramente el informe publicado por el Grupo de Estudio 9 del Sínodo de la Sinodalidad, asegurando que el documento contradice directamente la enseñanza católica sobre la homosexualidad, el pecado, el matrimonio y la ley moral.
“La Iglesia no puede cambiar lo que Dios mismo ha revelado”, afirmó Strickland en una extensa declaración difundida tras la publicación del controvertido informe sinodal, que propone un “cambio de paradigma” pastoral y recoge testimonios de personas homosexuales “casadas” como parte de sus ejercicios de discernimiento.
Para el obispo texano, el problema del texto no es simplemente pastoral o terminológico, sino doctrinal. Strickland acusa al documento de intentar reinterpretar verdades morales definidas por la Iglesia bajo conceptos como “discernimiento”, “escucha” y “experiencia vivida”.
“La verdad no la determina la experiencia”
Strickland recordó que el Catecismo de la Iglesia Católica define los actos homosexuales como “intrínsecamente desordenados” y “contrarios a la ley natural”, subrayando que esta enseñanza “no proviene de prejuicios, política o costumbres culturales”, sino de la Revelación divina y de la Tradición constante de la Iglesia.
“Sugerir que el pecado no consiste en la relación homosexual misma es un ataque directo contra la doctrina moral católica”, escribió.
El obispo criticó además el nuevo lenguaje promovido desde algunos sectores sinodales, advirtiendo de que “la destrucción de la doctrina bajo el lenguaje del discernimiento y la experiencia vivida es uno de los peligros espirituales más graves de nuestro tiempo”.
“La verdad no está determinada por la experiencia. La verdad es revelada por Dios”, añadió.
Referencias a Sodoma, Fátima y la crisis en la Iglesia
El comunicado de Strickland adquiere un tono especialmente grave cuando advierte de que muchos católicos perciben ya una auténtica “emergencia doctrinal y pastoral” dentro de la Iglesia; citando explícitamente la destrucción de Sodoma y Gomorra como advertencia bíblica contra el pecado sexual, el obispo lamenta que incluso estas enseñanzas estén siendo “reinterpretadas y minimizadas por voces dentro de la propia Iglesia”.
Strickland vinculó además la situación actual con las advertencias de Nuestra Señora de Fátima sobre la batalla final en torno al matrimonio y la familia.
“Cuando verdades fundamentales sobre el matrimonio, la sexualidad, el pecado y la salvación son tratadas como cuestiones abiertas al discernimiento, la crisis deja de ser teórica”, afirmó.
El ejemplo que explica la postura tradicional
El obispo sostuvo que documentos como el reciente informe sinodal permiten entender por qué algunos grupos tradicionales consideran que la Iglesia atraviesa una situación extraordinaria que exige medidas excepcionales.
Aunque reconoció que pueden debatirse las cuestiones canónicas relacionadas con esas decisiones, Strickland afirmó que el nuevo informe del Sínodo “intensifica la crisis” y aumenta la alarma entre numerosos católicos fieles.
La declaración concluye con una llamada a la oración, la penitencia y la fidelidad a la doctrina católica tradicional, mientras el obispo pide que surjan pastores capaces de defender claramente la fe “sin importar el costo”.