Parolin en el 70º aniversario del hospital del Padre Pío: «La Casa Sollievo es un ejemplo de amor que nace del dolor»

Parolin en el 70º aniversario del hospital del Padre Pío: «La Casa Sollievo es un ejemplo de amor que nace del dolor»

El cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, presidió el pasado 5 de mayo las celebraciones por el 70º aniversario de la Casa Sollievo della Sofferenza, el hospital fundado por San Pío de Pietrelcina en San Giovanni Rotondo, subrayando que esta obra representa “un ejemplo de amor que puede nacer del dolor”.

Más de un millar de fieles, sacerdotes, religiosos y autoridades participaron en la celebración, celebrada en el mismo lugar donde el santo capuchino pronunció su discurso inaugural el 5 de mayo de 1956, según informó Vatican News.

Una obra nacida del sufrimiento transformado en caridad

En su homilía, Parolin explicó que la institución hunde sus raíces en la experiencia espiritual del Padre Pío, quien supo transformar el sufrimiento en una obra concreta de misericordia. Citando el Evangelio —“Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré”—, el cardenal afirmó que la Casa Sollievo nace “de la ternura infinita de Cristo”, acogida de forma singular por el santo.

“De la misteriosa experiencia del dolor debía surgir un gran amor por los pobres y los que sufren”, señaló el secretario de Estado, destacando que el hospital es fruto de esa intuición espiritual convertida en servicio.

El amor que alivia frente al sufrimiento

Parolin subrayó que, frente al sufrimiento —que “a menudo genera desorientación, irritación y abatimiento”—, el amor tiene la capacidad de levantar y ofrecer consuelo. Por ello, recordó que el hospital sigue siendo hoy un lugar donde “muchas personas alivian el sufrimiento de los demás mediante la atención médica, el cuidado al enfermo y un alto nivel de competencia profesional”.

La celebración incluyó una procesión con la reliquia del Padre Pío hasta el atrio del hospital, en el punto exacto donde el santo inauguró la institución hace siete décadas.

El respaldo del Papa León XIV

Durante la ceremonia, el cardenal transmitió también el apoyo del Papa León XIV, quien expresó su cercanía a la obra y a quienes trabajan en ella. Parolin señaló que el Pontífice “desea reafirmar su confianza en la obra del Padre Pío y en todos aquellos que trabajan en ella”, en beneficio de los miles de pacientes atendidos cada año.

Recordando palabras de San Juan Pablo II, el secretario de Estado destacó que el “alivio del sufrimiento” sintetiza una de las dimensiones esenciales de la caridad cristiana, entendida como signo distintivo de los discípulos de Cristo.

De obra caritativa a hospital de referencia

Fundada con 250 camas como obra caritativa, la Casa Sollievo della Sofferenza se ha convertido en uno de los principales policlínicos de Italia. Solo en 2025 registró más de 35.000 ingresos hospitalarios y más de 1,1 millones de prestaciones ambulatorias, además de una media anual de más de 30.000 intervenciones quirúrgicas.

El centro cuenta con más de 2.500 trabajadores y desarrolla una intensa actividad investigadora en ámbitos como la neurología, la oncología y la medicina regenerativa. En los últimos años ha sido reconocido entre los mejores hospitales del mundo y figura entre los principales polos sanitarios del país.

“Avanzar con humildad y el corazón en alto”

En la parte final de su homilía, Parolin recordó las palabras pronunciadas por el Padre Pío en la inauguración del hospital, invitando a continuar su legado: “Adelante con humildad de espíritu y con el corazón en alto”.

El cardenal advirtió del riesgo de cansancio tras décadas de trabajo, pero subrayó que el consuelo prometido por Cristo sigue siendo necesario tanto para quienes sufren como para quienes los atienden.

Una misión que continúa

El presidente de la institución, el padre Franco Moscone, destacó que la misión iniciada hace 70 años sigue vigente, recordando que el enfermo debe ser acogido como Hospes Christi, es decir, como “huésped de Cristo”.

“La profecía de la Casa Sollievo no ha terminado; aún tiene muchas páginas por escribir, muchas vidas que cuidar y muchas historias que contar”, afirmó, subrayando la continuidad de una obra que definió como “obra de Dios destinada a perdurar en el tiempo”.

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