Descubren 42 páginas perdidas de un antiguo manuscrito de San Pablo del siglo VI

Descubren 42 páginas perdidas de un antiguo manuscrito de San Pablo del siglo VI

Un equipo internacional de investigadores ha logrado reconstruir decenas de páginas perdidas de uno de los manuscritos más antiguos del Nuevo Testamento, ofreciendo nuevos datos sobre cómo los primeros cristianos leían y transmitían las Escrituras.

El hallazgo, anunciado el 28 de abril de 2026 por un equipo liderado por la Universidad de Glasgow, ha permitido recuperar 42 páginas desaparecidas de un antiguo códice griego que contiene las cartas del apóstol San Pablo. La información fue dada a conocer por la propia investigación, que se apoya en tecnología de vanguardia aplicada al estudio de manuscritos antiguos.

El documento en cuestión es conocido como Codex H, también catalogado como GA 015, un manuscrito del siglo VI considerado clave para comprender la transmisión textual del Nuevo Testamento.

Un códice desmembrado y reutilizado en la Edad Media

La historia del manuscrito explica en parte su fragmentación. En el siglo XIII, en el monasterio de la Gran Laura del Monte Athos, el códice fue desmantelado. Sus páginas de pergamino fueron reutilizadas para encuadernar otros libros, una práctica habitual en una época en la que los materiales de escritura eran escasos y costosos.

Con el paso del tiempo, los fragmentos supervivientes quedaron dispersos en distintas bibliotecas de Europa, entre ellas en Italia, Grecia, Rusia, Ucrania y Francia, dificultando su estudio integral.

Tecnología moderna para recuperar textos invisibles

La clave de la reconstrucción ha sido el uso de la imagen multiespectral, una tecnología que permite detectar restos de tinta invisibles al ojo humano. Los investigadores aprovecharon un fenómeno particular: al reescribir los pergaminos en la Edad Media, las nuevas tintas dejaron huellas químicas en las páginas enfrentadas.

Estos llamados “textos fantasma”, visibles mediante distintas longitudes de onda —desde el ultravioleta hasta el infrarrojo—, han permitido recuperar pasajes que permanecían ocultos desde hace siglos.

Nuevas claves sobre la transmisión de las Escrituras

Los textos reconstruidos incluyen fragmentos conocidos de las cartas de San Pablo, pero también aportan información relevante sobre la forma en que se organizaban y leían las Escrituras en los primeros siglos.

Entre los hallazgos destacan antiguas estructuras de lectura, como algunas de las primeras listas de capítulos, distintas de las actuales. Asimismo, el manuscrito revela el trabajo de los escribas del siglo VI, con correcciones, anotaciones y métodos de estudio del texto bíblico.

El Codex H contiene además el llamado “aparato eutaliano”, un conjunto de prólogos, referencias y notas explicativas diseñado para facilitar la comprensión de los textos sagrados, lo que muestra el interés temprano de la Iglesia por guiar la lectura de la Sagrada Escritura.

Confirmación científica y acceso público

Para verificar la antigüedad del manuscrito, se realizaron análisis de radiocarbono con expertos en París, que confirmaron su origen en el siglo VI. El proyecto ha contado con la colaboración de la Early Manuscripts Electronic Library y con el apoyo del monasterio de la Gran Laura, que aún conserva parte de los folios.

Los investigadores han puesto ya a disposición del público una edición digital en acceso abierto del manuscrito, mientras se prepara una publicación impresa.

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