El cardenal Battaglia anunció el sábado 2 de mayo, a las 17:03, desde el atrio del Duomo de Nápoles, la licuación de la sangre del santo patrón de la ciudad. Es el cuarto prodigio consecutivo desde el último «fallo» registrado en diciembre de 2024.
El «milagro de mayo» se renueva en Nápoles
La sangre de san Genaro volvió a licuarse este sábado en Nápoles, en la primera de las tres citas anuales en que la tradición espera el prodigio. El anuncio lo dio el cardenal Domenico Battaglia, arzobispo de Nápoles, a las 17:03 desde el atrio de la catedral, agitando el pañuelo blanco que por costumbre secular comunica a los fieles que la reliquia se ha hecho líquida. Un largo aplauso de los miles de napolitanos congregados en la plaza acogió la noticia, antes del inicio de la procesión hacia la basílica de Santa Chiara, donde se celebró la misa solemne.
El alcalde de Nápoles y presidente de la Diputación del Tesoro de San Genaro, Gaetano Manfredi, calificó el momento como «un milagro de fe y un gran milagro de identidad de nuestra ciudad», y aludió a la próxima visita del Papa a Nápoles, prevista para los próximos días, como «sello» del «pacto de fe» entre la ciudad y su patrón.
Cuatro licuaciones consecutivas desde el fallo de diciembre de 2024
El prodigio de mayo se inscribe en una racha favorable que ha tranquilizado a los napolitanos tras el último episodio de signo contrario. La sangre no se licuó el 16 de diciembre de 2024, fecha tradicionalmente más propensa a los «fallos» y que la devoción popular interpreta como mal presagio. Desde entonces, sin embargo, las tres licuaciones de 2025 se produjeron con normalidad:
- 3 de mayo de 2025: licuación a las 18:09, en la basílica de Santa Chiara. La ceremonia la presidió el obispo auxiliar Francesco Beneduce, en ausencia del cardenal Battaglia, que se encontraba en Roma para los preparativos del Cónclave.
- 19 de septiembre de 2025: licuación a las 10:08 en el Duomo, en la festividad litúrgica del santo, con la presencia del cardenal Battaglia, el alcalde Manfredi y el presidente de la Región de Campania, Vincenzo De Luca.
- 16 de diciembre de 2025: licuación a las 9:13 (con la sangre ya semilicuada al extraer la ampolla, y completa a las 10:05). En esa ocasión, el abate prelado de la Capilla del Tesoro, Mons. Vincenzo De Gregorio, aprovechó para llamar al rigor frente a las lecturas folclóricas del prodigio: «El riesgo de que Nápoles se reduzca a pizza, mandolino y San Genaro es siempre grande; dejemos a un lado todo fetichismo».
El prodigio y su lectura por la Iglesia
La sangre de san Genaro —obispo de Benevento decapitado en Pozzuoli durante la persecución de Diocleciano hacia el año 305— se conserva en dos ampollas custodiadas en la Capilla del Tesoro del Duomo de Nápoles. Tres veces al año (el sábado anterior al primer domingo de mayo, en memoria de la traslación de las reliquias; el 19 de septiembre, fiesta del martirio; y el 16 de diciembre, aniversario de la erupción del Vesubio de 1631) la sustancia oscura habitualmente sólida se licúa públicamente, según un rito documentado por primera vez en 1389 en el Chronicon Siculum.
La Iglesia católica nunca ha calificado oficialmente el fenómeno como milagro en sentido estricto, sino como prodigio, evitando cerrar la cuestión a una única interpretación. Las hipótesis científicas más extendidas apuntan a la tixotropía —propiedad por la cual ciertos geles pasan del estado sólido al líquido al ser agitados— aunque ningún análisis directo del contenido de las ampollas ha sido nunca autorizado por la Curia napolitana.
La devoción popular sigue leyendo la licuación como signo de protección y la falta de licuación como mal augurio. Entre los años recordados por «milagros fallidos» figuran 1939 y 1940 (vísperas y comienzo de la Segunda Guerra Mundial), 1973 (epidemia de cólera), 1980 (terremoto de Irpinia) y diciembre de 2020 (pandemia de COVID-19). El último episodio de la serie se sumó en diciembre de 2024.
Próximas ocasiones
Tras el prodigio del 2 de mayo, los napolitanos esperan ahora las dos citas restantes del calendario: el 19 de septiembre, festividad litúrgica del santo, y el 16 de diciembre, fecha del llamado «milagro laico» que recuerda la intercesión atribuida a san Genaro frente a la erupción del Vesubio de 1631.