Argüello «La sinodalidad no es otra cosa que la acogida de la comunión misionera que el Concilio siembra en la vida de la Iglesia»

Argüello «La sinodalidad no es otra cosa que la acogida de la comunión misionera que el Concilio siembra en la vida de la Iglesia»

En un artículo anterior, InfoVaticana incurrió en un error al mezclar el contenido de una carta pastoral sobre la inmigración con el discurso inaugural de la Asamblea Eclesial de la Iglesia en Castilla. Advertida la confusión, procedemos a rectificar y a ofrecer el texto correspondiente a la intervención de monseñor Luis Argüello en dicha Asamblea.

Monseñor Luis Argüello García, arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, intervino en la apertura de la Asamblea Eclesial de la Iglesia en Castilla, celebrada en Ávila, enmarcando este encuentro dentro del proceso sinodal y del trabajo desarrollado en los últimos años en las diócesis de la región.

Nos reunimos aquí fruto de un trabajo, de un trabajo agradecido, digo yo ahora, a tantos y tantos que desde hace décadas hemos intentado, han intentado caminar juntos en la Iglesia en Castilla.

Estas son las actas de los encuentros que han servido de preparación a esta Asamblea Eclesial de la Iglesia en Castilla. Aquí mismo, en Ávila, en febrero del 2023, en el encuentro de obispos, vicarios y arciprestes, en su edición número 40, hablábamos de la sinodalidad y discernimiento, realidades y sueños sinodales de nuestra Iglesia en Castilla. Y ahí se tomó la decisión de poner en marcha este proceso, que tuvo un encuentro dedicado a reconocer en el año 2024 y otro a interpretar en marzo de 2025.

Este agradecimiento al trabajo de estos años es importante que lo tengamos en el corazón para decir desde ahí: seguimos caminando.

Como también el decir que todo este caminar se sitúa dentro de la comunión de las Iglesias, de la Iglesia universal. Ya hemos hecho referencia al Sínodo y este es el documento final del Sínodo: Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión, que en octubre de 2024 fue sellado y firmado por el Papa Francisco con una nota de acompañamiento de su propio puño y letra.

Es en esta corriente donde nos situamos, como también se sitúa la Iglesia española, que nos dice ahora en sus líneas de pastoral: poneos en camino.

Y así, en este camino estamos: el camino de nuestras Iglesias particulares, locales; el camino de la Iglesia en España; el camino de la Iglesia sinodal; un camino de peregrinos de esperanza que abren la mirada del corazón para descubrir los signos de presencia del Reino de Dios en nuestro mundo, para desde ahí, con esa luz, caer en la cuenta de en qué hemos de renovarnos: de renovar nuestro estilo, nuestra manera de relacionarnos, nuestras estructuras pastorales. ¿Para qué? Para disponernos a la misión.

Pero todo esto, todo este caminar de la Iglesia en los últimos años, tiene una referencia. El Papa León XIV, en las primeras catequesis de su pontificado, está comentando el Concilio Vaticano II. En realidad, la sinodalidad no es otra cosa que la acogida de la comunión misionera que el Concilio siembra en la vida de la Iglesia como un Pentecostés de la vida de la Iglesia.

Una Iglesia que lee la Palabra para hacernos discípulos misioneros, que celebra la Eucaristía para caer en la cuenta de dónde brota nuestra asamblea y el mandato que en la Eucaristía recibimos: id, poneos en camino, anunciad el Evangelio. Una Iglesia que es del Señor y para el mundo.

Y así, desde este Pentecostés, en este tiempo de Pascua, queremos caminar.

Pero todos estos documentos que nos hablan del caminar de la Iglesia han de ser leídos siempre desde la Palabra de Dios. La Palabra que ahí está situada, el cirio pascual, que nos habla del rostro de Cristo resucitado.

Documentos, nuestros propios encuentros, los rostros que traemos del camino nos llevan a la Palabra y, desde la Palabra, volvemos a los textos para una mirada más profunda y, sobre todo, volvemos a nuestro corazón y nuestras manos para desde ahí avanzar y vivir la experiencia de ser renovados para la misión, renovados por el Espíritu Santo.

Y como nos decía el Papa en el mensaje que nos ha dirigido, esta Iglesia de santos —cómo no citar a Teresa de Ávila, a Teresa de Jesús, patrona de la provincia eclesiástica de Valladolid; cómo no citar a san Segundo, que le vamos a celebrar también en estos días; cómo no citar a Juan de la Cruz; cómo no citar a santo Toribio de Mogrovejo—, Juan de la Cruz y Toribio de Mogrovejo viven el tercer centenario de su canonización.

O de jóvenes de esta hora, como Carlo Acutis, y sobre todo los santos de la puerta de al lado, que reconocemos en el caminar de nuestra vida.

Que ellos y los empobrecidos, que ellos y los rostros que claman de alguna manera para que nosotros nos convirtamos, vivamos en comunión y hagamos una misión en la que el testimonio de llevar el amor misericordioso del Señor a los más frágiles sea nuestro santo y nuestra seña.

Feliz encuentro en el nombre del Señor.”

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