Argüello abrió la Asamblea de Ávila con un discurso sobre inmigración, dignidad y bien común

Argüello abrió la Asamblea de Ávila con un discurso sobre inmigración, dignidad y bien común

El arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, inauguró el pasado 30 de abril la Asamblea Eclesial celebrada en Ávila con un discurso centrado en la cuestión migratoria, en el que advirtió del riesgo de abordar este fenómeno desde la polarización ideológica. El encuentro, que termina este sábado, reunió a cerca de 300 delegados de distintas diócesis en el marco del proceso sinodal en España.

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En su intervención, difundida por la Archidiócesis de Valladolid, Argüello afirmó que “muchos asuntos se debaten en la plaza pública que precisan una iluminación evangélica […] uno de ellos es el de las migraciones”. A partir de esta idea, articuló su reflexión sobre dos principios clave de la Doctrina Social de la Iglesia: la dignidad humana y el bien común.

Dignidad humana como principio fundamental

El arzobispo desarrolló su discurso a partir de la Doctrina Social de la Iglesia, señalando que la dignidad humana es un principio central que debe respetarse en todo caso. “La dignidad es […] una línea roja, que ha de respetarse en todo caso”, afirmó.

En este sentido, enumeró diversas situaciones contrarias a esa dignidad, como “las condiciones infrahumanas de vida, las detenciones arbitrarias, las deportaciones, la esclavitud, la prostitución, la trata de personas” o las condiciones laborales que reducen al trabajador “al rango de mero instrumento de lucro”

El bien común y su relación con la dignidad

Junto a la dignidad, Argüello señaló el bien común como el segundo gran principio para iluminar la vida social. Lo definió como el “conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible […] el logro más pleno y más fácil de la propia perfección”.

Subrayó además que ambos principios están estrechamente vinculados: “Dignidad humana y bien común han de conjugarse de manera simultánea”.

La enseñanza del Catecismo sobre la inmigración

Al abordar directamente la cuestión migratoria, el arzobispo citó el Catecismo de la Iglesia Católica, recordando que “las naciones más prósperas tienen el deber de acoger en cuanto sea posible al extranjero que busca la seguridad y los medios de vida”.

Al mismo tiempo, añadió que “las autoridades civiles […] pueden subordinar el ejercicio del derecho de inmigración a diversas condiciones jurídicas”, especialmente en relación con los deberes de los inmigrantes hacia el país que los acoge.

Crítica a los eslóganes

Argüello se refirió también a las causas que están detrás de los flujos migratorios, señalando que la interdependencia entre los pueblos es “desigual y asimétrica” y genera situaciones de “empobrecimiento violento e injusto”. Indicó además que la movilidad de las personas responde en muchos casos tanto a estas situaciones como a la “necesidad de mano de obra de los países ricos, pero envejecidos”

En la parte final de su intervención, el arzobispo lanzó una advertencia explícita: “Dialoguemos […] sin dejarnos atrapar por eslóganes polarizadores ni por la interpretación aún más polarizadora que algunos realizan a favor de sus intereses de poder”.

Contexto sinodal y mensaje del Papa

La Asamblea Eclesial de Ávila se presentó como un hito en la aplicación del proceso sinodal en España, con el objetivo de reflexionar sobre la vida y misión de la Iglesia en el contexto actual.

En este marco, los participantes recibieron también un mensaje del papa León XIV, quien animó a “ser uno en Cristo” y a reavivar la vocación misionera, reforzando la dimensión evangelizadora del encuentro.

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