La Diócesis de Oakland cerrará 13 parroquias en plena crisis financiera marcada por las demandas de abusos

La Diócesis de Oakland cerrará 13 parroquias en plena crisis financiera marcada por las demandas de abusos

La Diócesis Católica de Oakland (California) ha anunciado el cierre de 13 de sus parroquias en los próximos meses. El obispo Michael Barber comunicó la decisión esta semana mediante una nota institucional en la que atribuye la medida a la disminución de la asistencia de los fieles, la falta de sacerdotes y la insuficiencia de fondos para sostener las instituciones.

Entre los templos afectados figura la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, en Fremont, una de las comunidades con presencia hispana en el área de la Bahía de San Francisco. La diócesis, consultada por medios locales, no ha concedido entrevistas para detallar los criterios de selección de las parroquias que cesarán su actividad.

Bancarrota y litigios pendientes

El anuncio se produce en un contexto económico delicado para la diócesis, que en 2023 se acogió a la protección por bancarrota tras acumular más de 330 demandas civiles por abuso sexual a menores cometido por clérigos. El proceso concursal ha mantenido paralizadas durante años numerosas reclamaciones de víctimas a la espera de un plan de reorganización y compensación.

La situación se ha agravado tras el reciente veredicto de un jurado civil de Oakland que el pasado 24 de abril condenó a la diócesis a indemnizar con 16 millones de dólares a una víctima del exsacerdote Stephen Kiesle, por hechos cometidos en la década de 1970. La cifra contrasta con los acuerdos previos ofrecidos por la institución en otros expedientes, según las asociaciones de supervivientes, que califican las propuestas diocesanas de «manifiestamente insuficientes».

Joey Piscitelli, responsable regional de SNAP (Survivors Network of Those Abused by Priests) en el norte de California, ha denunciado que las cantidades ofrecidas por la diócesis equivalen a «apenas el 3% o 4% de lo que el jurado ha determinado» tras seis años de demoras procesales.

Críticas internas

El anuncio de cierres ha encontrado contestación en sectores eclesiales próximos. Tim Stier, exsacerdote de la propia diócesis que renunció a su ministerio en 2005 por discrepancias con la gestión institucional de las denuncias de abusos, ha cuestionado públicamente la versión oficial: «No creo que el obispo haya sido sincero al expresar la razón. Más allá de esos argumentos, la verdadera causa es la catástrofe del abuso infantil perpetrado por sacerdotes».

Stier, que llegó a ocupar la misma habitación que Kiesle en la parroquia Our Lady of the Rosary de Union City un año después de que aquél fuera detenido, ha sostenido en declaraciones recientes que sectores de la diócesis conocían las acusaciones contra el exsacerdote antes de la intervención judicial.

Respuesta de los fieles

Entre los feligreses, el malestar se ha hecho notar en las comunidades afectadas. María Isabel Cisneros, asistente habitual a la misa en español de una de las parroquias que cerrarán, ha lamentado la indicación recibida sobre la posibilidad de incorporarse a otros templos: «Pero ¿a dónde? Si esta es nuestra casa. Esta es a donde pertenecemos».

La diócesis, por su parte, ha recordado en sus últimas comunicaciones la disculpa pública emitida por el obispo Barber en 2024 y ha reiterado la implementación de «políticas decisivas para la protección de menores y para la selección y capacitación de sacerdotes, empleados y voluntarios». El cierre de las trece parroquias se hará efectivo de manera escalonada en los próximos meses.