El Papa León XIV ha puesto sobre la mesa la delicada situación de los cristianos en Oriente Medio durante una conversación telefónica mantenida este miércoles 29 de abril con el presidente del Consejo Europeo, António Costa, en un contexto marcado por la creciente inestabilidad en la región y el riesgo real para las comunidades cristianas.
Según informó Vatican News, el Pontífice centró el diálogo en dos puntos especialmente sensibles: Cisjordania, en el Estado de Palestina, y la situación de los cristianos en el sur del Líbano, una de las zonas donde la presencia cristiana se ve cada vez más amenazada por la tensión geopolítica.
El Líbano, un foco de preocupación para la Santa Sede
Durante la conversación, León XIV puso el acento en la situación de los cristianos en el sur del Líbano, donde las comunidades viven bajo una presión constante en medio de conflictos que no cesan.
La referencia no es menor. El Líbano ha sido históricamente uno de los pocos países de la región con una presencia cristiana significativa, hoy debilitada por la inestabilidad política, la crisis económica y la inseguridad creciente. La Santa Sede sigue de cerca esta realidad, consciente de que la desaparición de estas comunidades supondría un golpe irreparable para el equilibrio religioso en Oriente Medio.
Cisjordania, otro frente abierto
La situación en Cisjordania también formó parte central del intercambio entre el Papa y el dirigente europeo. Se trata de uno de los territorios más sensibles del conflicto en Tierra Santa, donde las tensiones afectan directamente a la convivencia entre comunidades y a la estabilidad de la región.
El hecho de que el Papa haya llevado este asunto a la interlocución con la Unión Europea subraya la dimensión internacional del problema y la necesidad de una respuesta que no se limite a declaraciones formales.
África, clave en el mensaje del Pontífice
Además de Oriente Medio, León XIV compartió con António Costa algunas reflexiones sobre su reciente viaje apostólico a África, realizado entre el 13 y el 23 de abril.
El Papa destacó la importancia del diálogo interreligioso, la promoción de la paz y el apoyo a las comunidades más vulnerables, insistiendo en la necesidad de no abandonar a los pueblos que sufren las consecuencias de la violencia, la pobreza y las tensiones sociales.