El Vaticano examina las decisiones de Martin, obispo de Charlotte, sobre la liturgia tradicional

El Vaticano examina las decisiones de Martin, obispo de Charlotte, sobre la liturgia tradicional

El Dicasterio para el Culto Divino ha confirmado la recepción de un recurso formal contra el obispo de Charlotte, Michael Martin, por su negativa a responder a peticiones sobre cuestiones litúrgicas, abriendo así un proceso que podría revisar su actuación en una de las diócesis más tensionadas por la aplicación de Traditionis Custodes.

Roma examinará el caso tras la queja contra el obispo Martin

Según se desprende de una carta oficial fechada el 16 de febrero de 2026, el Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ha recibido un “recurso jerárquico” presentado el 9 de febrero contra el obispo de Charlotte. La queja se refiere a la “aparente negativa” del prelado a responder a solicitudes relacionadas con cuestiones litúrgicas.

Aunque la carta no entra en el fondo del asunto, sí supone un paso relevante: Roma reconoce formalmente la existencia del conflicto y abre la vía a una posible revisión de las decisiones adoptadas en la diócesis.

Un conflicto marcado por las restricciones a la misa tradicional

El recurso se enmarca en un contexto de creciente tensión en Charlotte, donde el obispo Michael Martin ha aplicado de forma estricta las disposiciones de Traditionis Custodes, el motu proprio promulgado en 2021.

El propio Martin ha defendido recientemente que sus decisiones no responden a criterios personales, sino a la obediencia a las normas vaticanas. En esa línea, ha insistido en que los fieles vinculados a la liturgia tradicional no pueden determinar la política diocesana, aunque haya reconocido en ellos “bondad y santidad”.

Sin embargo, sus medidas han provocado un amplio rechazo entre sectores de fieles que consideran que se trata de una aplicación especialmente restrictiva —y en algunos casos creativa— de la normativa romana.

Charlotte, epicentro de la tensión litúrgica

Desde su llegada en 2024, el obispo Martin ha protagonizado varios episodios polémicos. El más significativo tuvo lugar en mayo de 2025, cuando redujo de cuatro a uno los lugares autorizados para la celebración de la misa tradicional en latín, limitándola a una sola capilla.

A esta decisión se sumaron posteriormente nuevas disposiciones que afectaban no solo a la liturgia tradicional, sino también a prácticas extendidas en la vida sacramental. Entre ellas, la prohibición de barandillas de altar, reclinatorios y prie-dieus para la recepción de la comunión, en vigor desde enero de 2026.

El obispo justificó estas medidas apelando a la normativa de la conferencia episcopal y a una concepción de la comunión como acto procesional, descartando explícitamente otras formas tradicionales.

Incertidumbre sobre la respuesta de Roma

La admisión del recurso por parte del Dicasterio introduce un elemento nuevo en este escenario. Aunque no implica necesariamente una corrección a corto plazo, sí abre la posibilidad de que la Santa Sede evalúe la actuación del obispo.

Hasta ahora, el propio Martin ha minimizado la posibilidad de cambios desde Roma, llegando a afirmar que veía “relativamente escasas” las opciones de que el pontificado de León XIV introduzca modificaciones sustanciales en este ámbito.

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