El 19 de abril de 2005, Joseph Ratzinger se convirtió en Benedicto XVI

El 19 de abril de 2005, Joseph Ratzinger se convirtió en Benedicto XVI

Un 19 de abril de 2005, el cardenal Joseph Ratzinger era elegido sucesor de San Pedro y presentado al mundo como el Papa Benedicto XVI, en una jornada marcada por la rapidez del cónclave y por unas primeras palabras que definieron desde el inicio el tono de su pontificado.

“Un humilde trabajador en la viña del Señor”

Tras la fumata blanca y su aparición en el balcón central de la basílica de San Pedro, Benedicto XVI se dirigió a los fieles congregados en la plaza con una expresión que ha quedado como síntesis de su identidad pastoral: “un simple y humilde trabajador en la viña del Señor”.

Ante una Plaza de San Pedro abarrotada, el nuevo Pontífice reconoció la magnitud de la misión recibida y apeló desde el primer momento a la oración de la Iglesia. “Me consuela el hecho de que el Señor sabe trabajar también con instrumentos insuficientes”, afirmó, mostrando una actitud de confianza en la acción de Dios más que en las propias capacidades.

Continuidad con Juan Pablo II

Elegido tras el largo pontificado de san Juan Pablo II, Benedicto XVI asumió el gobierno de la Iglesia con una clara voluntad de continuidad. Durante sus casi ocho años al frente del pontificado, realizó 24 viajes internacionales y publicó tres encíclicas: Deus Caritas est, Spe salvi y Caritas in veritate, centradas en el amor cristiano, la esperanza y la dimensión social de la fe.

Su magisterio se caracterizó por la claridad teológica y por un esfuerzo constante por afrontar los desafíos culturales y morales del mundo contemporáneo desde la tradición de la Iglesia.

Una vida marcada por la fe en medio de la oscuridad

La vida de Joseph Ratzinger estuvo profundamente marcada por el contexto histórico en el que nació. Vino al mundo el 16 de abril de 1927, un Sábado Santo, día que él mismo describió como símbolo de la “oscuridad” y del silencio de Dios en la historia.

El cardenal Kurt Koch, en la homilía pronunciada en la basílica de San Pedro este jueves, estableció un paralelismo entre esa fecha y la experiencia de toda una generación que atravesó las tragedias del siglo XX. Citando al propio Ratzinger, recordó que tras las guerras mundiales, los campos de concentración y las bombas atómicas, “nuestra época se ha convertido cada vez más en un Sábado Santo”.

Frente a ese contexto, Benedicto XVI supo ofrecer una lectura desde la fe, convencido de que la luz de Cristo se manifiesta con mayor fuerza precisamente en medio de las tinieblas.

La renuncia histórica de 2013

El 11 de febrero de 2013, en una decisión sin precedentes en la época contemporánea, Benedicto XVI anunció su renuncia al pontificado, alegando falta de fuerzas debido a la edad. La sede de Pedro quedó vacante el 28 de febrero de ese mismo año.

Tras su renuncia, Joseph Ratzinger se retiró al monasterio Mater Ecclesiae, en el Vaticano, donde llevó una vida dedicada a la oración, el estudio y la lectura.

El final de una vida al servicio de la Iglesia

El Papa emérito Benedicto XVI falleció el 31 de diciembre de 2023 a los 95 años, tras una vida marcada por el servicio a la Iglesia como teólogo, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y, finalmente, como sucesor de Pedro.

Su figura permanece como la de un “gran testigo de la fe” y un maestro que supo iluminar su tiempo desde la luz del Evangelio, incluso en medio de las sombras de la historia.

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