El obispo de Limburgo y expresidente de la Conferencia Episcopal Alemana, Georg Bätzing, volvió a defender el modelo sinodal como vía para el futuro de la Iglesia, en medio de una crisis cada vez más evidente en Alemania, marcada por la pérdida de fieles y el debilitamiento de su presencia pública.
Según recoge Katholisch.de, Bätzing aseguró que “sin una participación real de los fieles, la Iglesia católica no tiene futuro”, subrayando una visión de la sinodalidad que incluye transparencia, rendición de cuentas y toma de decisiones compartida.
El prelado fue más allá al afirmar que “lo que afecta a todos debe ser decidido por todos”, una formulación que resume el enfoque impulsado en el llamado camino sinodal alemán y que ha suscitado reservas dentro de la Iglesia universal.
Aunque reconoció que la responsabilidad última corresponde a los obispos, Bätzing restó peso a este principio al señalar que en su diócesis nunca ha rechazado decisiones surgidas del proceso común, insistiendo en que él mismo forma parte de esas deliberaciones.
Más allá del debate sinodal, el propio obispo reconoció el alcance de la crisis. “La Iglesia del pueblo, tal como la conocemos, ya no existe”, afirmó sin matices.
Lejos de tratarse de un fenómeno puntual, Bätzing admitió que el cambio estructural continuará acelerándose. Como muestra, mencionó la reducción de cerca de un 30% del presupuesto en su diócesis, reflejo de una tendencia que afecta a toda la Iglesia alemana.
Ante este escenario, el obispo defendió la necesidad de concentrarse en el núcleo de la misión eclesial y hacer comprensible el mensaje cristiano en una sociedad cada vez más secularizada.