La Archidiócesis de Chicago ha decretado el cierre de seis colegios católicos al finalizar el curso escolar, alegando falta de sostenibilidad económica y descenso en la matrícula. La decisión, adoptada bajo la autoridad del cardenal Blase Cupich, ha provocado una fuerte reacción de padres, profesores y antiguos alumnos que sostienen que, al menos en algunos casos, no existe una situación financiera que obligue a una clausura inmediata.
El centro que concentra mayor resistencia es el St. Hubert Catholic School, cuya comunidad considera que la arquidiócesis no ha querido examinar alternativas ni revisar datos económicos que podrían permitir su continuidad.
Protestas públicas y recurso canónico
Tras el anuncio oficial, decenas de familias se concentraron ante la catedral del Santo Nombre y posteriormente ante las oficinas arquidiocesanas para pedir que se suspenda la medida. La respuesta de la Oficina de Escuelas Católicas fue clara: no hay intención de reabrir el debate.
Ante esta negativa, un grupo de padres presentó una Remonstratio, figura prevista en el derecho canónico para solicitar la reconsideración de un decreto administrativo. El recurso, respaldado por más de un centenar de firmantes, sostiene que no se tuvieron en cuenta datos relevantes antes de decidir el cierre.
Entre los puntos cuestionados figuran decisiones financieras internas, la utilización de fondos restringidos, cambios en los objetivos de recaudación y aumentos de matrícula que habrían provocado la salida de decenas de familias sin consulta previa al consejo escolar.
¿Déficit insalvable o margen de maniobra?
La arquidiócesis defiende que los déficits acumulados y la caída de alumnos hacen inviable el mantenimiento de los centros. Sin embargo, los padres de St. Hubert han presentado un análisis financiero según el cual la escuela podría sostenerse durante varios años en su situación actual y alcanzar el equilibrio en un plazo relativamente breve si se aplicaran ajustes moderados o se impulsaran nuevas fuentes de ingresos.
Según denuncian, la respuesta oficial no ha abordado de forma detallada estos cálculos.
Posible recurso ante la Santa Sede
Ante la confirmación de que el cierre no será revocado, los promotores han anunciado su intención de elevar el caso a Roma. Argumentan que la clausura inmediata puede afectar al derecho de los menores a recibir educación católica y al acompañamiento en la fe de las familias.
St. Hubert es el único colegio católico en su distrito, por lo que su desaparición obligaría a numerosos alumnos a trasladarse a centros públicos.
Un debate que trasciende Chicago
El caso se enmarca en una tendencia más amplia de cierres de escuelas católicas en Estados Unidos invocados por razones económicas. En algunas diócesis, decisiones similares se han adoptado sobre la base de previsiones futuras más que de emergencias inmediatas.
Fuente: LifeSiteNews