El cardenal Blase Cupich volvió a pronunciarse sobre la polémica que se generó en torno al premio que la arquidiócesis de Chicago planeaba otorgar al senador demócrata Dick Durbin. Según explicó el purpurado, la intención del reconocimiento era destacar la labor del legislador en defensa de los inmigrantes y subrayar que la situación de los migrantes también forma parte de una visión integral de la defensa de la vida.
“Honrar al senador Durbin —dijo Cupich— era una manera de reconocer su trabajo por los derechos de los inmigrantes y, al mismo tiempo, de dar igual atención a la difícil situación de los migrantes como un tema provida”.
El cardenal hizo estas declaraciones durante el acto benéfico Keep Hope Alive, organizado por el ministerio de inmigración de la arquidiócesis el pasado 3 de noviembre en la escuela St. Ignatius College Prep, con la participación de unas 400 personas. En su discurso, Cupich afirmó que “los católicos deben unirse para defender toda forma de vida y dignidad humana”, recordando que “tan sagrada como la vida del no nacido es la de los pobres, los ancianos, los enfermos y los migrantes”.
La controversia por el reconocimiento
El reconocimiento a Durbin había sido anunciado en septiembre por la oficina arquidiocesana de dignidad humana y solidaridad, decisión que generó una fuerte reacción entre los obispos estadounidenses. El obispo Thomas Paprocki, de Springfield, manifestó su “sorpresa” y “preocupación”, señalando que entregar un galardón a un político con un historial de apoyo al aborto legal podría causar “grave escándalo” entre los fieles.
La polémica provocó un inusual intercambio público entre obispos. Fuentes de la USCCB confirmaron que varios prelados pidieron a la conferencia emitir una declaración oficial sobre el caso. Finalmente, el Papa terminó dando unas desafortunadas declaraciones que concluyeron con que el propio Durbin rechazara el premio, poniendo fin al debate interno.
El planteamiento de Cupich
Durante el evento, el cardenal Cupich insistió en que la intención de la arquidiócesis no era ignorar las diferencias doctrinales, sino abrir espacios de diálogo. “Algunos dirán que la Iglesia nunca debe honrar a un político cuyas posturas se oponen a la enseñanza católica”, señaló. “Pero la realidad es que hoy no hay funcionarios públicos que encarnen plenamente todos los elementos esenciales de la doctrina social de la Iglesia”.
El arzobispo de Chicago explicó que, a su juicio, un enfoque positivo puede fomentar la reflexión y el encuentro. “La condena total no es el camino —afirmó—. El reconocimiento puede invitar a ampliar la mirada y extender el compromiso hacia otras áreas de la vida y la dignidad humanas”.
Cupich defendió que este tipo de gestos pueden ayudar a mantener abiertos los canales de diálogo entre personas que, aunque sostienen posiciones distintas, comparten el deseo de servir al bien común. “Nadie quiere dialogar con quien lo considera una amenaza moral —dijo—, pero sí con quien reconoce que su labor puede aportar algo al conjunto de la sociedad”.
Una visión más amplia de la defensa de la vida
En su intervención, el cardenal retomó parte del comunicado que había publicado tras la renuncia de Durbin a recibir el premio. “Mi esperanza —dijo— era que honrar al senador sirviera como una invitación a los católicos que defienden a los vulnerables en la frontera entre Estados Unidos y México para reflexionar también sobre la defensa de los vulnerables en la frontera entre la vida y la muerte, en casos de aborto y eutanasia.”
“De igual modo —añadió—, quienes promueven la protección del no nacido, de los ancianos y de los enfermos pueden ampliar su círculo de preocupación hacia los migrantes que hoy enfrentan amenazas reales para sus vidas y las de sus familias.”
El cardenal insistió en que ambos grupos forman parte de la misma comunidad católica y que la Iglesia no puede reducir su compromiso a una sola causa. “No somos una Iglesia de un solo tema”, afirmó. “El aislamiento ideológico conduce fácilmente al aislamiento personal y debilita el deseo de unidad que Cristo pidió para sus discípulos”.
El compromiso con los migrantes
En el mismo acto, Cupich destacó la labor del ministerio de inmigración de la arquidiócesis, que brinda apoyo a familias afectadas por la deportación y la detención de migrantes. “Respetar nuestras fronteras y respetar la dignidad humana nunca han sido objetivos incompatibles”, afirmó. “Acompañamos a los migrantes cuando sus familias son separadas, cuando los niños viven con miedo y cuando las personas detenidas carecen de asistencia legal y de respeto a su dignidad”.
El cardenal concluyó su intervención subrayando que el desafío para la Iglesia en Estados Unidos pasa por tender puentes en medio de la polarización social y política. “Como obispos, no podemos quedarnos de brazos cruzados frente a la división. Debemos hacer todo lo posible por unir a los católicos en la defensa de la vida y la dignidad humanas, dondequiera que estén amenazadas”.
Fuente: The Pillar