Un hombre identificado como Louis Geri fue arrestado en las escalinatas de la Catedral de San Mateo, en Washington D. C., el 5 de octubre a pocas horas antes de la tradicional Red Mass, ceremonia con la que se encomienda el nuevo curso judicial. Agentes de policía y equipos federales intervinieron tras detectar que el sospechoso había instalado un campamento frente al templo y portaba granadas funcionales y material para una posible detonación remota. Según documentos policiales, el detenido llegó a afirmar ante los agentes: “tengo explosivos/bombas”.
Un manifiesto de odio religioso
Durante el registro, las autoridades incautaron papeles titulados «Negociaciones escritas para evitar la destrucción de propiedad mediante la detonación de explosivos» (Written Negotiations for the Avoidance of Destruction of Property via Detonation of Explosives), en los que el acusado expresaba odio hacia la Iglesia Católica, así como animadversión hacia miembros del judaísmo, jueces del Tribunal Supremo de EE. UU. y agencias migratorias. De acuerdo con la policía, el objetivo del plan era atentar contra católicos congregados en la catedral y contra magistrados del Tribunal Supremo que tradicionalmente acuden a la misa.
Cargos e investigación
Geri fue imputado por varios delitos, entre ellos fabricación y posesión de artefactos explosivos, amenazas, intento de uso de dispositivos destructivos y agravantes por motivación de odio religioso. Permanece bajo custodia sin derecho a fianza, mientras continúa la investigación federal y local sobre la procedencia del material y el grado de preparación del ataque.
Impacto en la Red Mass y respuesta de la comunidad
Según informaron diversos medios, la amenaza frustrada motivó que los jueces del Tribunal Supremo evitaran asistir a la Red Mass de este año por razones de seguridad. La celebración —con raíces medievales y presencia estable en Washington D. C.— convoca a magistrados, abogados y legisladores para pedir la guía de Dios en el ejercicio de la justicia. La Arquidiócesis de Washington y la comunidad católica local agradecieron la rápida actuación policial y subrayaron la gravedad de un intento de atentado con motivación anticatólica.
El caso reaviva el debate sobre protección de templos y actos de culto. Las autoridades han reforzado los protocolos preventivos en eventos religiosos de alto perfil y piden a los fieles colaboración y denuncia inmediata de comportamientos sospechosos.