La diócesis de Tombura-Yambio ha denunciado los violentos enfrentamientos ocurridos desde el 26 de septiembre en el condado de Nagero, en Ecuatoria Occidental, que han dejado heridos, desplazados y desaparecidos, además de viviendas, centros de salud, escuelas e infraestructuras destruidas.
El llamamiento del obispo
El obispo Barani Eduardo Hiiboro Kussala alzó su voz para pedir el cese inmediato de las hostilidades. «¡Cesen las hostilidades! ¡Respeten la vida humana! ¡Protejan a los civiles!», declaró en un mensaje difundido por la diócesis y recogido por la Agencia Fides. El prelado subrayó que la violencia solo agrava las heridas y deshonra la dignidad del pueblo.
Civiles en huida
Testigos locales relataron que la población entró en pánico y se refugió en la selva tras los disparos. Muchos continúan allí, sin comida ni medicinas, expuestos a la lluvia y las enfermedades. Ancianos, mujeres, niños y discapacitados se encuentran en condiciones especialmente críticas.
La respuesta de la Iglesia
“Como vuestro obispo, quiero que sepáis que no os hemos olvidado. La Iglesia está con vosotros, yo estoy con vosotros y Cristo mismo camina con vosotros en este valle de lágrimas”, aseguró Mons. Hiiboro a las comunidades católicas del condado.
El obispo pidió ayuda a Cáritas Sudán del Sur, a la Organización Católica para el Desarrollo y la Paz (CODEP) y a otros organismos humanitarios, solicitando alimentos, medicinas, ropa y refugio para los desplazados.
“Una sola familia en Cristo”
En su mensaje final, Mons. Hiiboro animó a los fieles: “Vuestro sufrimiento no es invisible. La Iglesia os lleva en su corazón. Aunque dispersos y heridos, recordad que seguís siendo una sola familia en Cristo”.