Máxima expectación esta mañana en la sede de la Conferencia Episcopal Española para la rueda de prensa del secretario general de la Conferencia Episcopal Española, César García Magán.
Como todo hacía indicar, el tema del Valle de los Caídos ha copado gran parte del protagonismo no solo en esta rueda de prensa sino también en los corrillos y comidas entre los obispos durante estos días.
García Magán se ha pronunciado sobre las protestas de estos días a las puertas de la Conferencia Episcopal Española. Sobre los asistentes, el obispo auxiliar de Toledo ha demostrado que ha seguido con interés las protestas ya que ha asegurado que había gente «muy heterogénea que ha venido a hablar con los obispos, cosa que agradecieron, pero también hubo gente que ha venido a gritar, a insultar y algunos en actitud un poco violenta«. Sobre estos últimos, el secretario general de la CEE asegura que se profirieron «algunas calumnias e injurias contra los obispos».
Sobre la concentración de la tarde del jueves a las puertas de la Conferencia Episcopal, García Magán (que no estuvo allí presente ni ninguno de los obispos ya que huyeron a otro lugar para tener la sesión de la tarde) ha afirmado que «había gente rezando el Rosario, gente que insultaba a los obispos y gente que leía un manifiesto«. Sobre los asistentes, el obispo García Magán detallaba que se trataba de «gente con distintas pertenencias eclesiales o extraeclesiales«.
La negociación del Gobierno con la Iglesia por el Valle de los Caídos
La cuestión del Valle de los Caídos no se ha hecho esperar y el portavoz de la CEE ha tratado de hacer un recorrido cronológico de los hechos. García Magán ha hecho hincapié en rueda de prensa que «el Gobierno de España manifestó la intención de resignificar la Basílica». Entre sus planes, pedían la desacralización de la Basílica y la expulsión de los monjes benedictinos. García Magán ha confirmado que en la visita del pasado 11 de octubre del presidente Pedro Sánchez al Vaticano, el mandatario socialista planteó al Papa Francisco y al cardenal Pietro Parolin la necesidad de la resignificación del Valle «en el contexto de la Ley de Memoria democrática».
El secretario general de la CEE ha confirmado que durante esos meses se produjeron encuentros a cuatro bandas: los monjes benedictinos, el cardenal de Madrid (José Cobo), el presidente de la Conferencia Episcopal (Luis Argüello) y del nuncio apostólico. Según García Magán, los criterios compartidos por este grupo de trabajo (monjes, arzobispo de Madrid, CEE y nunciatura) fue mantener la sacralidad de la Basílica y asegurar la presencia de los monjes.
García Magán también ha hecho mención a la visita que hizo el ministro Bolaños, experto en profanar tumbas, en febrero de este año al Vaticano para encontrarse con el secretario de Estado, Pietro Parolin. El obispo y portavoz del episcopado español ha insistido en que el punto de partida del Gobierno era reclamar la salida de la comunidad benedictina y la desacralización de la Basílica. García Magán también ha reconocido que de fondo estaba el tema de la destrucción de la cruz aunque no era una petición concreta del Ejecutivo socialista.
La posición de la Iglesia en las negociaciones
De cara a las negociaciones entre la Iglesia y le Gobierno, la Santa Sede estableció que fuera el cardenal José Cobo el interlocutor directo con Bolaños y compañía. El secretario general de la CEE ha defendido que la Iglesia en todo momento defendió ante el Gobierno «la sacralidad de la Basílica y el mantenimiento del culto católico en el lugar; la presencia de una comunidad monástica para la atención de la Basílica y que la cruz no se podía destruir».
César García Magán ha asegurado ante los periodistas que en estos momentos lo único que está acordado es que la comunidad benedictina seguirá estando allí y el mantenimiento de la Basílica como espacio sagrado y destinado al culto y el respeto a todos los elementos religiosos situados fuera de la Basílica. El portavoz de la CEE ha acusado directamente hasta en un par de ocasiones al Gobierno de filtrar este pacto y conversaciones a la prensa afín. El secretario general de la CEE no ha hecho ninguna mención al cese de Santiago Cantera como prior del Valle de los Caídos que como ya informó este medio fue víctima de la negociación entre la Iglesia y el Gobierno.
En referencia a la resignificación de parte de la Basílica del Valle de los Caídos de la que habla el Gobierno, García Magán asegura que ellos aún no conocen «los extremos de esa resignificación ni tampoco los plazos de tiempo ni de lugar».
A preguntas de los periodistas, el obispo auxiliar de Toledo ha confirmado que los obispos han hablado sobre la cuestión del Valle durante la Asamblea Plenaria. Según Magán, «se ha informado a los obispos y ha habido un refrendo total y unánime sin ninguna voz discrepante a la tarea que se ha hecho hasta ahora y a la acción llevada adelante por el cardenal José Cobo». El portavoz de los obispos ha asegurado que los propios monjes «han participado» de este proceso y ha puesto en valor las varias visitas que ha hecho el cardenal Cobo a los monjes benedictinos. Aún así, como ya les informamos también en InfoVaticana, esto no significa que la comunidad benedictina acepte ya abrace el plan del Gobierno de ‘resignificar’ parte de la Basílica.
En respuesta a la pregunta de este medio, César García Magán ha confirmado que hay unas cartas intercambiadas con los tres puntos acordados: mantenimiento de culto en la Basílica, presencia de la comunidad benedictina y respeto a la simbología religiosa. Esas cartas -filtradas por el Gobierno tal y como volvía a remarcar García Magán- recogen los puntos principales del acuerdo «que aún no está hecho».