El cardenal alemán Gerhard Müller ha expresado su firme oposición a la posibilidad de que el Papa Francisco renuncie debido a problemas de salud.
En una entrevista con el diario Il Messaggero, Müller declaró que la dimisión no es una opción para un Pontífice. “No se baja de la cruz”, afirmó, recordando que el Papa debe ser un testimonio de fe hasta el final. No es la primera vez que el cardenal germano se pronuncia en contra de que se instaure en la Iglesia católica una cierta costumbre de que los Pontífices renuncien al papado.
Müller, quien fue Prefecto de la Doctrina de la Fe entre 2012 y 2017, destacó la necesidad de unidad en la Iglesia en este momento histórico y aseguró que reza diariamente por la recuperación del Papa. «Los creyentes debemos mantener la comunión con la Iglesia de Roma, y el Papa es el símbolo eterno de esa unidad», subrayó.
El cardenal recordó que el derecho canónico solo contempla la renuncia papal en casos extremos, como una afectación grave de sus facultades mentales. A su juicio, no se debe aplicar a los Papas la misma lógica que a líderes políticos o militares, cuya función depende de la eficacia administrativa.
Müller también expresó su escepticismo sobre la renuncia de Benedicto XVI en 2013, asegurando que la dimisión de un Pontífice no debería convertirse en algo habitual, pues atenta contra el principio de unidad visible de la Iglesia.
Respecto a la neumonía que actualmente afecta a Francisco, el cardenal rechazó cualquier sugerencia de renuncia. «Hablar de dimisión es absurdo», enfatizó, agregando que un Papa enfermo puede ser un ejemplo para quienes sufren y temen la muerte. Si el Pontífice no pudiera cumplir con ciertas tareas, como oficiar misas en la Basílica de San Pedro o viajar, los cardenales podrían asistirlo en sus funciones.
Finalmente, Müller habló sobre su relación con Francisco, admitiendo diferencias en muchos temas pero asegurando que siempre mantuvo la lealtad que se le debe al Sucesor de Pedro