El obispo Joseph Strickland sigue dando guerra y alzando la voz tal y como se demuestra en su reciente carta publicada esta semana en la que ha criticado al Papa Francisco por su reciente intervención en la política migratoria de Estados Unidos, al tiempo que, según Strickland, guarda silencio sobre cuestiones morales clave como el aborto y la ideología de género.
El Papa Francisco escribió una carta a los obispos de Estados Unidos en la que condenó las políticas migratorias de la administración Trump y cuestionó la justificación teológica del vicepresidente JD Vance para estas acciones. Sin embargo, según el obispo Strickland, «el papa Francisco permaneció relativamente en silencio durante la última administración ante la clara y reiterada defensa del presidente Biden del aborto, la ideología de género y otras políticas que contradicen directa y flagrantemente la enseñanza católica».
Strickland sostiene que «la doctrina católica defiende la dignidad de todo ser humano, incluidos los migrantes, pero también se opone inequívocamente al aborto y a la redefinición del matrimonio y el género«. En este sentido, cuestiona la coherencia del papa al «intervenir con fuerza en cuestiones de juicio prudencial, como la aplicación de las leyes migratorias, pero no adoptar una postura firme contra un líder que promovió abiertamente graves males morales contrarios a la ley natural y divina».
¿Posicionamientos subordinados a intereses económicos?
Otro punto de controversia abordado en la carta de Strickland es el papel de la financiación en las posturas de la Iglesia. «Desde hace tiempo existe una preocupación por los vínculos financieros de la Iglesia, en particular con las organizaciones globalistas, así como por la financiación gubernamental y los donantes ricos que tienen un interés personal en determinados resultados políticos», denuncia Strickland. En particular, menciona que «la Iglesia católica en los Estados Unidos recibe una importante financiación gubernamental para ayudar a los inmigrantes y refugiados a través de Catholic Charities y otras organizaciones», lo que podría influir en la postura del Vaticano sobre la inmigración.
Asimismo, el obispo señala el papel histórico de la Compañía de Jesús en la política, destacando que «la teología de la liberación cobró importancia en el siglo XX, particularmente en América Latina, donde muchos jesuitas se han alineado con movimientos revolucionarios de izquierda». Según Strickland, «el Servicio Jesuita a Refugiados, al ser parte de este marco ideológico más amplio, se opuso naturalmente a las restricciones a la inmigración, en particular las impuestas por gobiernos nacionalistas o conservadores».
El obispo también acusa al papa Francisco de «alinearse repetidamente con las élites globalistas, incluidas las Naciones Unidas y el Foro Económico Mundial, que promueven la migración masiva, políticas climáticas que perjudican a la clase trabajadora y controles económicos que debilitan la soberanía nacional». En este contexto, Strickland califica la postura del pontífice como «una traición a la independencia de la Iglesia y a su papel tradicional como guía moral en lugar de ejecutora política de políticas de izquierda».
Doctrina católica en inmigración
En relación con la enseñanza católica sobre la inmigración, Strickland recuerda que «la doctrina católica enseña que la inmigración debe ser justa, ordenada y debe priorizar el bien común» y menciona que «el papa Pío XII, el papa León XIII e incluso el papa Benedicto XVI enfatizaron el derecho de las naciones a controlar sus fronteras y al mismo tiempo practicar la caridad hacia los migrantes».
Finalmente, el obispo señala la contradicción del Vaticano en este tema: «Mientras el papa Francisco critica al presidente Trump y al vicepresidente Vance por querer asegurar la frontera estadounidense, el propio Vaticano es una ciudad-estado amurallada con una de las políticas de inmigración más estrictas del mundo». Según Strickland, «la Guardia Suiza no permite la migración abierta al Vaticano, y sin embargo el papa espera que Estados Unidos absorba cantidades ilimitadas de inmigrantes ilegales».
El purgado obispo emérito de Tyler también condena la «indignación selectiva» del Pontífice ya que parece que «está más preocupado por los objetivos políticos globalistas que por defender la doctrina de la Iglesia».
El su misiva, el obispo Joseph Strickland advierte que «el papa Francisco está politizando la enseñanza católica de una manera que socava la autoridad moral de la Iglesia y la alinea con agendas seculares, izquierdistas y globalistas«. Su intervención en la política migratoria estadounidense, mientras ignora cuestiones morales fundamentales como el aborto y la ideología de género, demuestra, según Strickland, «que sus prioridades son políticas, no doctrinales».